El mandatario del pequeño país africano, Yahya Jammeh, amenazó a todos los hombres gays de su país en un discurso público que dio en Farafeni, durante una gira de agricultura. Dijo: “Si lo hacen (en Gambia), yo cortaré sus gargantas. Si usted es un hombre que se quiere casar con otro hombre en este país y los atrapamos, nadie volverá a saber de ustedes. Y ninguna persona blanca puede hacer nada al respecto”.

La referencia que hace a “personas blancas” es seguramente por un lado a la Unión Europea, quienes el pasado diciembre de 2014 detuvieron la ayuda humanitaria de 13 millones de euros que le brindaban, como consecuencia de su actitud frente a los informes en materia del pobre estado de los derechos humanos en el país.

Por otro lado, de Estados Unidos, quien un mes antes congeló también el soporte económico a Gambia por la ley sobre “homosexualdiad agravada” que firmaron. Aunque antes, ésta ya era castigada con 14 años de prisión, cambiaron la sentencia a cadena perpetua para todos los hombres y mujeres homosexuales, VIH positivos o con SIDA.

Gambia, una nación de solo 2 millones de personas, hace parte de los 38 países africanos que todavía castigan la homosexualidad, desde la misma sospecha o el activismo. El noviembre del 2014, ocho personas -incluyendo una mujer y un joven de 17 años- fueron arrestados como fruto de una investigación oficial sobre la homosexualidad. Amnistía Internacional informó que a los detenidos los amenazaron con introducirles un aparato en la vágina o el ano, que determinaría su orientación sexual, si ellos no confesaban primero.

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