La autohormonización es una de las prácticas más comunes entre las personas transgénero, debido -quizás- a que es más fácil ver de cerca los resultados de personas cercanas y animarse hacer lo mismo.

Y es que cuando vemos en ellas un avance significativo en sus aspectos físicos, omitimos que nuestros organismos reaccionan diferente a cualquier intervención química y que acudir a un médico especialista es el primer y más importante paso.

Puede parecer un proceso muy dispendioso y aburrido, pareciera también que los especialistas te envían de un médico a otro sin razón alguna, pero es necesario.

Es tan necesario acudir a un psiquiatra como al endocrinólogo, pues estamos hablando de una transformación constante que conlleva cambios radicales no solo en nuestro aspecto físico sino también en la manera en como asumiremos nuestros vínculos emocionales con los demás y con la sociedad.

La decisión de automedicarse se puede llegar a tomar “muy fácil”. ¡Pero Pilas! Se corren muchos riesgos y se debe ser prudente. Por lo general son los efectos secundarios los que imperan en todo el tratamiento, sea cual sea el proceso que hayas elegido, por eso es mejor estar bien asesorado y con un buen acompañamiento de profesionales en el tema. Los niveles hormonales están en la cuerda floja todo el tiempo, cualquier movimiento es peligroso.

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El tratamiento es invasivo, claro está, y se pueden afectar algunos órganos internos, principalmente el hígado y los riñones, que tienen como función hacer que los efectos químicos sean los adecuados. No demos papaya. 

Estos son algunos de los posibles efectos que puedes tener, de acuerdo a estudios especializados de clínicas reconocidas mundialmente como la Clínica Mayo o el Monte Sinai Health System, en los casos de transiciones de feminización (MTF) y masculinización (FTM):

  • Riesgos en terapia de reemplazo MTF: Principalmente, problemas de formación de coágulos y varices, trombosis que puede llevar a síncopes cardíacos, cálculos biliares, triglicéridos altos, aumento de peso, función hepática elevada, disfunción eréctil, reducción de la líbido, esterilidad (importante en caso de que en algún momento quieras tener hijos), incremento excesivo de niveles de potasio, presión arterial alta, diabetes, enfermedades cardiovasculares, exceso de prolactina que puede incluso generar cierta clase de tumores no cancerígenos. 
  • Riesgos en terapia de reemplazo FTM: La sobreproducción de glóbulos rojos, acné que puede llegar a ser intenso y difícil de erradicar, calvicie de patrón masculino, aumento de peso, incremento excesivo de función hepática, problemas en los riñones, apnea del sueño, cantidad anormal de lípidos en la sangre, presión arterial alta, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, empeoramiento de trastornos psicóticos o maníacos cuando hay preexistencia. 

Como se puede ver, algunas de estas cosas, al empeorar pueden llevar a la muerte. Por ello sí hay un riesgo importante en hacer las cosas por cuenta propia y sin la asesoría y control adecuados, no es algo tan sencillo como suponer que simplemente no se logran los resultados esperados.

Adicionalmente, deben descartarse otros elementos preventivos, respecto a tu proclividad al cáncer u otras enfermedades más complejas, incluyendo posibles efectos psiquiátricos, ya que el proceso y su implicación social son también factores que pueden generar depresiones que deben estar vigiladas –  estas también pueden darse por las variaciones en la respuesta sexual que se ve afectada necesariamente por las hormonas.

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Como puedes leer y vivido algunas personas trans, todos estos elementos justifican por mucho la necesidad de un acompañamiento médico adecuado. Un buen acompañamiento llevará el control de tus cambios físicos y de las concentraciones hormonales que necesitas mantener y complementar, con las dosis que se receten, además de controlar los impactos en las concentraciones de azúcar y estabilidad hepática y mental.

Por todo ello, lo mejor y más sano en un comienzo es acudir con un endocrinólogo, para que los resultados sean veraces y adecuados. En ese punto, si hay convencimiento del proceso a seguir, no será difícil, incluso si primero solicitas una consulta psicológica que te ayude a reconfirmar qué es lo que quieres. 

Te aseguro que la autohormonización no escatima en incertidumbres y dolores de cabeza para vos. Siempre es mejor ir de la mano de profesionales, pues son ellos quienes a la final te van a decir qué tacones o qué zapatos van a tu medida. Zapatero a sus zapatos…

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