La World Health Organization certificó a Cuba como la primera nación en terminar la transmisión de VIH de madre a hijo.

El pasado 30 de junio, la World Health Organization (WHO) confirmó los reportes oficiales cubanos de una transmisión de menos de 2 por ciento,  de VIH y sífilis, de madre a hijos. De esta forma, el país latinoamericano se posiciona como la nación con los índices más bajo de esta incidencia, abriendo las puertas para la tan esperada generación libre de SIDA.

El avance es fruto de años de trabajo con la salud pública en la isla para darle a las mujeres embarazadas los exámenes y el tratamiento que necesitan desde el principio. Con tratamiento antiretroviral para la madre y el infante, exámenes constantes a su pareja, nacimiento por cesárea y sustitutos de lactancia materna.

Según WHO, globalmente hay aproximadamente 1.4 millones de mujeres VIH positivas quedan embarazadas anualmente, y con estos tratamientos, las cifras de transmisión a sus hijos se ha reducido casi que a la mitad desde el 2009, pasando de 400.000 a 240.000 en 2013. Con este mismo trabajo, se espera que para el 2015 sean menos de 40.000.

Mientras con la sífilis, más o menos un millón de mujeres embarazadas la padecen, lo cual puede que el niño nazca con bajo peso, infecciones neonatales y hasta la muerte del recién nacido.

“Erradicar la transmisión del virus es uno de los mayores logros posible en cuanto a salud pública”, dijo la doctora Margaret Chan, directora general de WHO. “Esta es una gran victoria en nuestra extensa batalla contra el VIH y las infecciones de transmisións sexual, y un paso importante para tener una generación libre de SIDA”.

Como señaló la directora de la Organización Panamericana por la Salud, doctora Carissa F. Etienne, la noticia de Cuba debe servir como ejemplo de que “el acceso universal al cubrimiento de salud es factible y de hecho es la clave para combatir el VIH”.

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