La igualdad y la no discriminación son principios básicos de las normas internacionales de los derechos humanos y son vigentes para todos sin distinción, incluidos el derecho a la igualdad de trato y no ser discriminados por cualquier motivo, entre ellos la orientación sexual e identidad de género.

Nada ha sido regalado, ni fácil de conseguir. Detrás de cada uno de los derechos humanos de lesbianas, gais, bisexuales y transgeneristas (LGBT) que Colombia ha reconocido, están escritas grandes luchas de organizaciones y de la población durante décadas de activismo y resistencia.

En más de un tercio de las naciones del mundo se tipifican como delito las relaciones privadas y consentidas entre personas del mismo sexo. Esas leyes violan los derechos a la privacidad y a la no discriminación, protegidos ambos en el derecho internacional, exponen a las personas al riesgo de ser arrestadas, perseguidas y encarceladas, y, en al menos cinco países, a ser condenadas a pena de muerte.

Muchos estados exigen que las personas transgénero se sometan a la esterilización como condición previa para obtener el reconocimiento jurídico de su género, sin el cual muchas se ven obligadas a vivir al margen de la sociedad, al ser excluidas de empleos fijos, los servicios de salud, educación y otros derechos básicos.

Los Estados tienen la obligación jurídica de cerciorarse de que sus propias leyes y políticas no atenten contra las personas por su orientación e identidad, además que su marco jurídico ofrezca una protección adecuada contra la práctica discriminatoria por parte de terceros.

Gobiernos que se niegan a proteger los derechos humanos de las personas LGBT, violan el derecho internacional y deben ser penalizados por su falta, sin embargo las cosas no suceden como deberían.

¿Entonces qué hacer cuando mis derechos son vulnerados?

Lo primero que debemos hacer es recurrir a los mecanismos de participación ciudadana que son los encargados de velar por nuestros derechos. Lo siguiente es poner la denuncia:

* Ante las autoridades policiales de ámbito nacional, autonómico o local y cuartel o dependencia de la Guardia Civil.

* Ante la Fiscalía que hay en cada provincia y que se encarga de perseguir los delitos de odio. Se llama: Fiscal para la Tutela Penal de la Igualdad y contra la Discriminación.

* Ante el Juzgado de Instrucción o el Juzgado de Paz del domicilio de la persona víctima de la agresión.

Además, en el momento de interponer una denuncia, como víctimas tenemos derecho a estar acompañados por quien nosotros queramos.

Todos estos recursos están a disposición de las víctimas de delitos de odio por orientación sexual e identidad de género. Hay que repetir hasta la saciedad, la importancia de la denuncia para combatir las agresiones que sufren las personas LGBT, porque lo que no se denuncia no existe.

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LGBT Community Network, enfocada al desarrollo de procesos de visibilización y reconocimiento de los derechos de esta población.

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