Estamos acá, somos pares y sumamente diversos

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“Yo lo que hago es simplemente vivir mi vida, tal y como soy”

Para los sectores poblacionales LGBTI+ las últimas décadas han sido decisivas para el direccionamiento de su movimiento y lucha social a nivel tanto nacional como local.

La reivindicación de los derechos de los sectores diversos se ha visto constantemente enfrentada a una larga lista de altibajos éticos, morales, legales y sociales que en la actualidad, se traducen en ese motor de resistencia capaz de traspasar cada obstáculo que se le interpone, quizá con el fin de poner un alto a algo que es inevitable, la diversidad es imparable y lo cierto es que intentar frenar su desarrollo integral como parte fundamental de la sociedad, esa que viven y habitan, dista de la realidad.

Medellín se ha caracterizado por ser parte activa de la historia del movimiento LGBTI+ en el país y la comuna del Poblado, cargada con tanta historia y cada vez más posicionada como un territorio estratégico para el intercambio de culturas, no podía apartarse de dejar huella, antes y después de la pandemia, aportando con abrir puertas al entendimiento de la diversidad desde los sectores económicos del entretenimiento y la cultura.

“Nuestra población sigue teniendo los mismos retos que tienen desde hace 15, 20 o muchísimos años en esta lucha, es un tema de discriminación, de igualdad de derechos, de visibilización”

En Colombia existe un gran número de establecimientos comerciales pensados principalmente para suplir las necesidades específicas de los sectores LGBTI+, sobre todo ser espacios seguros libres de discriminación, tales se han ido adaptando con los años conforme lo reclama la demanda en el mercado para responder asertivamente con su consumidor clave.

Juan Pablo Gómez, publicista, director de arte, productor de eventos y relacionista público, a sus 37 años de edad se convierte hoy, junto a sus socios, en uno de los referentes de la vida nocturna queer en Medellín.

Una de las cabezas responsable de una iniciativa lo suficientemente innovadora, que rompe con lo común y lo corriente, que más allá de sumar en ese proceso de transformación de imaginarios frente a lo que es “ser diverso”, busca dejar un punto de partida para que las nuevas ideas que quieran acrecentar la representación del talento diverso en el auge de la economía rosa, puedan sin ningún tipo de miedo, pensarse la ciudad y sus diferentes espacios tan libremente como a sí mismos.

“Creo que, en Medellín, poco a poco, diferentes colectivos, personalidades y personajes han logrado poner su grano de arena y hemos ido cambiando esa perspectiva. Todavía queda mucho camino por recorrer, pero pienso que hemos logrado un gran avance en estos últimos años”

Una alta dosis de creatividad e innovación son lo que Juan Pablo, Nicholas, sus demás socios y su equipo inyectan a su actividad económica, cada rincón de los ambientes de Bar Chiquita y Club Oráculo, tan particulares, hablan por sí mismos y recrean historias que representan de alguna manera, la singularidad de cada persona que llega a vivir estas experiencias.

“Nosotros simplemente creamos espacios y plataformas para que eso se de, puede que yo no sea la cara que esté saliendo al escenario para decir, ¡vamos por nuestros derechos, necesitamos igualdad! Pero estoy creando unos espacios en los que la gente se sienta orgullosa de salir y decir eso a los cuatro vientos”

Inundados de brillo, con una amplia gama de colores, escenarios abstractos y mucho glam, Bar Chiquita sin duda sobresale entre los sitios que hacen parte de la zona rosa de Vía Primavera y Club Oráculo desde la carrera 36 inaugura el, ya mágico, ambiente de Provenza en El Poblado. Lugares que bajo la corriente de la estética kitsch, concepto estético que ironiza la relación del arte con el consumismo, busca llevar a un nivel mucho más alto esa concepción de la estética, la belleza y lo dionisíaco rasgando con el excentricismo y la exageración, pero valiéndose a su vez de un llamado simbólico a la identidad propia.

“Yo siempre he querido dejar huella en esta ciudad, cada uno de los espacios de nosotros es un escenario muy pensado en símbolos para que la experiencia siempre sea diferente”

Es bien sabido que “Para los gustos, los colores” y estos lugares pensados también como espacios seguros para la diversidad lo representan a la perfección.

En Bar Chiquita no existen los límites, una idea que tienen muy clara todas aquellas personas que hacen parte de ese talento diverso que cada noche brinda una experiencia única a sus visitantes, pues le apuestan fielmente a la autenticidad, a la libre expresión de las identidades, a ser ellos mismos sin prejuicio alguno: “Esa es la estrategia de nosotros, hacer cosas muy chéveres, muy cool, que no están vistas en la sociedad como normal y mostrarlo como algo que también está abierto para ellos”

“Mi inspiración es el hecho de dejar huella, yo quiero morir y dejar una huella en Medellín”.

 

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Para Juan Pablo este es un trabajo del día a día, una labor que le lleva a preguntarse qué huella quiere dejar en la sociedad en la que se vive y se habita, como quiere ser recordado, qué cimientos dejarle a la nueva generación, que ciudad le está dejando al mundo.

Como él, hay muchos más emprendedores con muy buenas ideas en la mente o en pleno desarrollo esperando una oportunidad de oro para potenciar esas capacidades que tienen indiferentemente de una identidad u orientación sexual. Lo que se necesita ahora es mucho más respeto hacia la diferencia y no tener miedo de celebrar la diversidad que habita en cada uno de nosotrxs.

“La diversidad es hermosa, a mí me encanta todo tipo de diversidad y ojalá pudiéramos convivir todxs con todxs”.


Este medio es apoyado parcialmente con dineros públicos priorizados por habitantes de la Comuna 14– El Poblado, a través del Programa de Planeación del Desarrollo Local y Presupuesto Participativo de la Alcaldía de Medellín

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