Hablar sobre sexualidad aún sigue siendo un tema tabú para la sociedad actual. Aunque cabe aclarar que en Colombia hemos avanzado un poco, el índice de desinformación es muy alto y como secuela de ello, miles de personas sufren por actos de agresión día a día, que se alimentan al interior de nuestras familias, por un factor que, en muchos casos, no es bien abordado, como lo es “la comunicación”.

Bajo esta premisa, cabe señalar que si la sexualidad es un tema aún espinoso, imagínense hablar sobre diversidad sexual o población LGBTI, palabras casi innombrables y con cierto tinte pecaminoso en una sociedad tradicionalista y heteronormativa como la nuestra.

Es por esto que cualquier hecho que represente una ruptura de estas costumbres, es eliminado completamente del vocablo familiar.

Es hora de romper estigmas y no podemos negarnos a contestar las preguntas de nuestros hijos, ellos son curiosos, lo quieren entender todo, quieren conquistar el mundo y debes comenzar asumiendo que la sexualidad es algo natural y de lo que se puede hablar con toda sinceridad.

No es necesario que te adentres en detalles, sólo debes asegurarte que tu niño o niña entienda y comprenda sobre el tema, para que no lo vea como nada de otro mundo y antinatural porque en realidad no lo es.

Hablar de orientación sexual e identidad de género son aún términos que muchos adultos no tienen claro, por ello queremos darte dos sencillas claves para que lo comprendas.

La orientación sexual es la filiación o lazo afectivo que se crea hacia otra persona, en el caso de la homosexualidad con alguien de tu mismo sexo; por su parte, la identidad de género es la autoconcepción que tiene la persona sobre su género (masculino o femenino) que puede ser distinta a la genitalidad con la que nació. Ambos conceptos, se fundamentan en el ser autónomo y en ninguno de los casos puede ser ligado exclusivamente a su sexo.

Ahora que conoces la diferencia entre estos dos conceptos, es importante que en el diálogo familiar, no le inculques tus ideas a los niños y niñas, porque tu real misión como padre, madre o adulto encargado de la educación de los infantes, no es que piense como tú y mucho menos crearles prejuicios, por eso sé objetivo y deja que él o ella construya, luego de compartir las diferentes visiones sobre el tema, sus propias conclusiones.

La diversidad nos hace únicos y no debe existir ningún fundamento que justifique las injusticias y crímenes de odio hacia la población diversa. Es preponderante que recalques el hecho que, independientemente de la orientación sexual e identidad de género de las personas, lo realmente importante es respetar su decisión de vida.

En primera instancia debemos entender que la homosexualidad o no sentirse cómodo con la corporalidad con que se nació, no es una enfermedad, por tanto, no hay factores causales a detectar sobre una posible “plaga”. Muchos estudios realizados han concluido que estos temas son unas variantes normales del ser humano.

Hablar de diversidad sexual continúa siendo un tema pedregoso para la sociedad, pero se debe entender que el cambio verdadero de chip de mentalidad para un mundo con más respeto por la vida, sin importar su filiación sexual e identidad de género, se debe comenzar con la construcción de ciudadanos que convivan con la diferencia y se vean enriquecidos con ella, y este aprendizaje comienza desde el hogar.

En tus manos está la posibilidad de crear un mundo mejor ¡Que las diferencias nos unan!

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