Cuando me pidieron que escribiera sobre la Hepatitis C me sorprendí a mí mismo buscando en Google el término, porque sinceramente era de poco a cero lo que conocía.

Pero si organizaciones como la Fundación Antioqueña de Infectología estaban trabajando en una campaña como “Que no C esconda de ti” es porque es una infección que está prendiendo alarmas.

Quise hacer un experimento y ver qué tanto conocían las personas sobre esta infección y empecé a preguntar. Una amiga me contó que ella había tenido una hepatitis, pero no se acordaba cuál fue, era la A; otro amigo me remitió a un conocido suyo que hace poco la había tenido, era la B; y otros, muchos, me respondieron que ni sabían que existía otra hepatitis.

La verdad es que son cinco las hepatitis; A, B, C, D y E; siendo las tres primeras las más comunes. Aunque todas afectan al hígado, la B y la C se caracterizan porque pueden ser transmitidas por vía sexual. Sí señor, el VIH no es la única ITS de la que nos debemos cuidar.

Artículo publicado en nuestra edición impresa Ángela Ponce. Haz clic acá para conseguir la tuya: http://bit.ly/egocity-nongender

angela ponce

Sin embargo, si estamos hablando de la hepatitis C, podemos hacer un comparativo con el VIH en el sentido en que la única forma de saber que lo tenemos es realizando un examen que debería hacer parte de nuestra rutina de control. Si bien hay síntomas que se pueden relacionar con esta condición, el 80% de las personas no los presenta o simplemente pasan de agache, porque los síntomas son fiebre, cansancio, pérdida de apetito, dolor abdominal, vómitos, náuseas y dolor articular. En algunos casos, orina oscura, heces grisáceas, piel y ojos amarillos.

¿Pero quiere decir que porque tengo fiebre y siento cansancio tengo hepatitis? Claro que no, por eso es que es mejor coger la costumbre de realizarse esta prueba. Ya que al igual que el VIH y su síndrome retroviral agudo, es común que el malestar se presente en las primeras semanas póstumas a la infección, pero la mayoría de los médicos y pacientes no tiene porque creer que por esto es que están infectados, ya que de todas maneras una gripa luego de tener relaciones sin protección no necesariamente significa que contraer el virus.

Y aunque poca sea la información que tenemos sobre ella, no son pocas las personas que lo tienen. En el mundo hay más de 71 millones de personas con hepatitis C, lo que equivale a la población de Perú, Venezuela y Paraguay juntos. En Latinoamérica son 7 millones, es como si juntáramos todos los habitantes de Cundinamarca, Bolívar, Quindío y Norte de Santander. En Colombia se estima que hay más de 325.000 personas con hepatitis C, lo que equivaldría a llenar 2.031 transmilenios.

Frente a estas alarmantes cifras, se estima que solo el 14% ha sido diagnosticada. En nuestro país, por ejemplo, en el último año solo se diagnosticaron 850 casos, todo porque tanto profesionales de la salud, como pacientes, nos hemos quedado cortos en esfuerzos al pedir los exámenes de una infección que fácilmente puede causar cirrosis y cáncer de hígado de no ser tratada.

Artículo publicado en nuestra edición impresa Ángela Ponce. Haz clic acá para conseguir la tuya: http://bit.ly/egocity-nongender

angela ponce

Porque sí, puede ser tratada y curada en un 95% de los casos. En Colombia, desde el 2017 el Ministerio de Salud y Protección Social implementó un mecanismo de compra centralizada con el objetivo de ofrecerle a los colombianos con hepatitis C el tratamiento sin costo. Es decir, lo único que una persona en el país tiene que hacer para curarse de esta enfermedad es ser diagnosticado, tomar un tratamiento de unos tres meses y seguir con su vida.

Es importante señalar que, aunque puede ser transmitido por vía sexual, estas infecciones responden solo al 11,2% de los casos, mientras que las personas que lo adquirieron por transfusiones de sangre son del 32,9%.

Aunque cualquier persona puede contraer hepatitis C, las personas que están en mayor riesgo son aquellas que recibieron transfusiones de sangre o trasplantes de órganos antes de 1996, procedimientos médicos, dentales, tatuajes o perforaciones en lugares con bajos estándares para el control de infecciones, o usuarios de drogas intravenosas.

La mejor noticia es que puede ser detectado con una prueba rápida que consiste en sacar un poco de sangre del dedo y a los 20 minutos ya tienes un resultado. Ni siquiera necesita autorización de la EPS, ¿qué esperas para realizarte la prueba?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here