Recursos humanos de JPMorgan Chase & Co. está preguntando a sus empleados por primera vez si les gustaría revelar su identidad sexual.

Este año, la división recursos humanos de JPMorgan Chase & Co. está preguntando a sus empleados por primera vez si les gustaría revelar su identidad sexual o de género. Empresas como Facebook Inc., Deutsche Bank AG, IBM Corp. y AT&T Inc. también recogen esos datos. Según un indicador, casi la mitad de las empresas estadounidenses más grandes –bajo la presión de ser inclusivas a la hora de competir por talento – tratan de reunir información referida a quién es homosexual, bisexual o transexual en su nómina de empleados para poder diseñar mejores planes de beneficios y que los gerentes puedan considerar ascensos que promuevan la diversidad.

“Con reunir datos dejó de ser diferente”, dice Gary Gates, demógrafo retirado del Charles R. Williams Institute de la facultad de Derecho de UCLA. Dado que la Corte Suprema estadounidense legalizó el matrimonio igualitario y las fuerzas armadas abandonaron su política de ‘no preguntes, no digas’, “son mucho menores el miedo y el estigma”.

Las empresas son cuidadosas: American Express Co., que viene recolectando datos sobre la identidad sexual en los Estados Unidos desde hace 10 años, agrega una pregunta sobre la identidad de género solamente en los países donde es legal, dice Chris Meyrick, Director de Diversidad. Las empresas que sí hacen las preguntas aclaran que responder es voluntario.

Para el ex director financiero de Ford Motor Co., Allan Gilmour, que reveló ser gay en los 90 después de ser dejado dos veces de lado para el puesto de máximo responsable ejecutivo, que los empleadores demuestren interés representa una agradable sorpresa. “Nunca habría imaginado hace 20 años que se harían preguntas de este tipo”, dice. “En aquel momento, era mejor comportarse como si ‘esto’ fuera un asunto exclusivamente mío”.

Tom Barefoot, gerente de planificación estratégica y vicepresidente primero en Wells Fargo & Co. en Charlotte, North Carolina, fue uno de los empleados que estimuló al banco a adoptar la política de identificación personal en 2011. “Cuando hice clic sobre el casillero de mi identidad sexual, me pareció que el tiempo se detenía”, dice. “¿Verdaderamente estoy poniendo en el sistema de recursos humanos que soy gay? Me sentí muy bien”.

JPMorgan comenzó a hacer la pregunta en 2007 en encuestas anónimas, y los trabajadores/as LGBT contactaron a la dirección para que la incorporara al sistema de recursos humanos. Querían “ser visibles”, dice Therese Bechet Blake, responsable de diversidad en el sector empresarial.

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