Desde aproximadamente unos 6 años comenzó a respirarse con más fuerza (en mi ciudad ?, Medellín, Colombia) un aire que venía soplando desde los 80’s ? (que por cierto había inhalado completamente Olivia Newton John cantando PHISYCAL) y que ventilaba un estilo de vida atlético y deportivo: en donde las personas esculpían sus cuerpos atravesando la vanidad física ? e involucrándola con el entrenamiento mental ?, se adoraba un templo llamado “gimnasio” y las ofrendas eran sudor y callos. La disciplina y constancia fueron estandartes para esta diosa llamada: “FITNESS” , una macrotendencia que se tardó para llegar a mí.

Foto: giphy.com

Fui la primera vez a un gimnasio cuando tenía 18 años, con la motivación de un ideal de belleza ?, y un cuerpo ?que quería adquirir (además porque en cualquier conversación que tenía con algún chico que me gustaba después de preguntarme mi rol, me preguntaban a cuál gimnasio iba); y fue así como comencé a ir a una cadena de gimnasios muy reconocida a la que le decían “Barbietech” ? y que luego de 3 años, que no veía muchos resultados la verdad, deje de ir allí y comencé a ir al “Templo del Bombeo” ?, un sistema de entrenamiento paisa que me flecho ? inmediatamente y que se volvió mi estilo de vida.

En mi locura ? por ser el mejor #powerbottom, comencé a obsesionarme por mis piernas, “mis bombones”. Así que comencé a tratarlas como un tesoro: me depilo cada 15 días, las hidrato, las exfolio, me echo talquito de vainilla para suavizarlas y las perfumo con “Coconut Passion” o “Fierce Night” de Victoria’s Secret. Comencé usando algunas pantalonetas y me las remangaba, pero eran demasiado largas para mí y parecía con un par de flotadores al tener toda esa tela doblada; luego me puse algunas de “running” ?, pero sentía que me quedaban volando y mostraban mis piernas pero de una manera muy tímida; tenía que encontrar una prenda que dejara ver las piernas que trabajaba con tanto esfuerzo en el gimnasio y que además no me hiciera ver más “petite” ⬇ de lo que soy, ¡ah! Porque por si no lo sabían soy petite.

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Fue así, como un día entre decidido a la sección de mujeres en una tienda deportiva y me probé varios de los shorts para niñas ?, y fue ahí, en ese momento, cuando me sentí “un bombón” ?  Al día siguiente entrené como nunca y lo di todo por mis piernas soñadas. Salí del gimnasio, me puse los audífonos ?, le di play a Ariana Grande y comencé a caminar hacia mi casa, que por cierto, para llegar a ella tengo que atravesar una zona donde sólo hay talleres para arreglar carros, lleno de mecánicos. Por esta zona que tiene un aroma muy particular que combina aceite, mugre, testosterona y sudor, pasaba caminando un chico que olía a coco y vainilla con unos “puti shorts”, como muchos le dicen, a las 8 a.m., es decir: “hora de entrar a trabajar”. Mientras vi en el reflejo de un carro ? como se veían mis nuevos (y soñados) shorts, también encontré unos hombres y sus caras, yo me hacía “el loco” ?, pero desde ese momento y por el resto del camino, seguí fijándome de reojo en sus rostros.

Puse en pausa la canción ? para ver si escuchaba comentarios o murmullos, y no fue así. Estaban como asombrados: unos me veían como un animal mitológico, como un unicornio ? que se les estaba apareciendo, otros con miedo, una que otra cara hizo gestos de pudor y obvio no falto el que se río. Llegue a mi casa y mientras me duchaba pensaba en el trasfondo de sus caras: miedo ?, asombro ?, vergüenza ? y burla ?, era lo que expresaban, desconocimiento y un arraigo “seudo-moralista”. Entendí que se asombraban por que esperaban que solo una mujer usara ese tipo de prendas, que solo una mujer podía usar shorts, ya que en el imaginario social, los medios de comunicación y diferentes industrias han dictaminado (desde el machismo) que el ideal de belleza hoy: es que un hombre trabaje sus brazos y torso y que una mujer ? trabaje las piernas y los glúteos, y que por ende esta zona erógena se le ha otorgado a las mujeres desde el siglo XX hasta hoy (cosa diferente en el siglo XVII en donde el ideal de belleza de un hombre, eran sus piernas).

 

Una vez más me encontré frente a otro momento de mi vida en donde un “hombre femenino” ? raya con lo normal de la cultura hiper-machista, esta vez en el ámbito de mí adorada diosa FITNESS. ¿El problema? Que ellos no lo ven como lo normal, lo ven como algo diferente, algo extraño y desconocido. ¿La solución? Volverlo cotidiano y volverlo paisaje, para que de esta manera lo conciban como normal ?; nuestra responsabilidad está en educar, en dar el primer paso para que las cosas sucedan, para que las cosas puedan cambiar; no solo para juzgar, sino para construir, desde lo pequeño, desde el detalle, desde lo que soy, aceptándome tal cual y mostrándome de esa manera.

Así que si sos de los míos, de los que nos gusta trabajar nuestras piernas en el gimnasio, de los que las cuidamos, del #powerbottomteam, de los bombones o simplemente porque te gustan tus piernas, no te quedes con las ganas de usar unos shorts ? solo por el “¿qué dirán?” o solo por el miedo a que te señalen, ¡¡QUERÉTE & ACEPTÁTE COMO SOS!! Que así sos hermoso y todo empieza por vos, la felicidad la tenés en las manos y que este es el momento de usar shorts o lo que queras ponerte, para que después no se vuelva ? un “yo siempre quise ponerme…”, sino un “a mí me encantaba usar…”; y lo recordés con satisfacción, no con nostalgia. No más pantalonetas ni bermudas remangadas, porque los shorts son para las niñas y para los niños también ?❤

Un besito bombones ?.

Mua ?.

Foto: giphy.com

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