Un neoyorquino de origen vasco aporta los 28.000 euros de la campaña “Niñas con pene y niños con vulva” de Chrysallis Euskal Herria.

Sencillo: hay niñas con pene y niños con vulva; y así nos lo explica la campaña de Chrysallis Euskal Herria, Asociación de Familias de Menores Transexuales, en 150 carteles repartidos en anuncios dentro de las estaciones del metro de las principales ciudades de País Vasco y Navarra.

Cuatro niños y niñas desnudos, algunos de ellos con genitales masculinos y otros con genitales femeninos, mustra el anuncio Verne Beatriz Sever, responsable de prensa de la organización detrás de esta iniciativa:

Hay un evidente vacío en la sociedad a la hora de abordar con normalidad la transexualidad infantil. Cuanto más se hable, más sencillo será para algunos padres detectar lo que ocurre con sus hijos. Muchos les niegan su identidad por puro desconocimiento.

Sever, además, es una de las integrantes de la asociación, que comenzó en 2013 con la unión de ocho familias vascas con niños transexuales de entre 3 y 17 años; ahora ya son 40.

Hay que hacer entender que la naturaleza no es una fotocopiadora. Quienes niegan su identidad se excusan precisamente en sus genitales. Yo misma como madre usaba ese argumento, hasta que entendí lo que ocurría.

La tasa de intento de suicidio de los adultos transexuales a quienes en su infancia se les negó su identidad es de un 41 %, cifra muy superior a la media de la población, que es de 1,6 %, publicaba en 2011 la asociación National Transgender Equality de Estados Unidos.

La revista Pediatrics también público en 2014 un estudio que señala que los adolescentes transexuales que han vivido en un entorno de aceptación cuentan con índices de felicidad similares e incluso mejores que la población general. Lo mismo ocurre con la tasa de depresión.

La campaña ha logrado llevarse a cabo es gracias a la enorme repercusión de la anterior, publicada en abril de 2016 con material didáctico sobre transexualidad infantil en ocho idiomas distintos.

Chrysallis Euskal Herria resalta que tras la iniciativa anterior llegó un financiero neoyorquino de origen vasco se puso en contacto con ellos para colaborar con ellos financiando de forma íntegra los 28.000 euros para elaborar y publicitar los carteles, a condición de mantener su identidad en el anonimato.

La fundación aceptó la ayuda y ahora buscan que el Gobierno vasco de un servicio de atención, asesoría y acompañamiento a familias de menores transexuales tras la cantidad de historias que han legado a sus manos luego de la difusión de estos carteles.

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