Hace algunos días mi mejor amiga, a raíz de mis desdichos emocionales y mi capricho por los tipos más raros y mala pagas del mundo, me sugirió “probar vieja”.

Casi me reviento de la risa, pero su teoría en cierto sentido me pareció concordante “una vieja paga mejor que estos h*$%&tas”. Su aseveración me sonó esencialmente por dos motivos, uno estaba sobria y dos no esta entusada o decepcionada por algún amor fallido. Estaba plenamente en sus cinco sentidos y su sugerencia estaba encaminada a mi felicidad ¿o me estaba tomando el pelo?

Vengo dándole vueltas al asunto y algo loco para mi querer enredarme de nuevo con una persona del género femenino. Las considero muy buenas amigas, son dulces, tiernas, hasta son un complemento necesario para el género masculino. Pero, en el caso de un homosexual no son vistas más que como una buena compañía que comprende y son fáciles de comprender.

Desde mi punto de vista veo la homosexualidad como una bonita mezcla de ambos géneros, distinta en cada caso pero con un mismo resultado, que colocan al sujeto en un híbrido divertido que comprende a ambos sexos y resulta abierto para múltiples disposiciones.

No quiero adjetivar mucho el asunto porque no hay una mezcla concreta, ni una fórmula mágica que haga homosexuales, sólo es una definición psicosexual que se toma en una etapa de la vida y de ahí es muy difícil que se restablezca la visión natural, por que naturalmente somos sinónimo de una mezcla.

Creo que mi amiga no estuvo presente en la definición de mi sexualidad y en el desorden que ello contrajo, el desespero, la indisposición, el ir y venir de hormonas, el miedo, el asumir el rol. Ella conoció al Merino que ya se había cuestionado y había tomado una decisión, al que le costo trabajo aceptarse, al que aún algunos no aceptan y que otros aprovechan.

No es negarme a probar, por que de hecho probé (no en términos sexuales pero si en términos afectivos) y la verdad las diferencias son abismales. La mujer tiene propiedades que un hombre no posee, y viceversa, un hombre tiene propiedades que una mujer nunca poseerá. No quiero entrar en el cliché de nombrarlas porque además son ampliamente subjetivas, pero insisto en que no es igual.

El enamoramiento es algo tan indescriptible, tan poco científico, tan indescifrable, sencillamente pasa y pasará. Hay casos de hombres y mujeres que “no la dan” (termino tomado de La Divaza, ver video al final del post). No es que un genero “la de” más que otro, es que sencillamente no ha llegado el indicado.

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