El aparente silenciamiento de la visita a La Habana del Coro de Hombres Gais de Washington en los medios de prensa cubanos más importantes es quizás el último episodio que acaba de develar la estrecha vigilancia que ejercen las y los activistas por los derechos sexuales en la Isla desde sus blogs y las redes sociales de Internet.

(Material cedido por elTOQUE – Escrito por Francisco Rodríguez Cruz)

“Increíble la homofobia que aún asiste a los medios cubanos: vino el Gay Men´s Chorus de Washington, dio un par de silenciosas interpretaciones y nos enteramos… después y por la prensa… extranjera, solo pregunto: ¿por qué?”, denunció el escritor y crítico de cine Frank Padrón en su muro en Facebook el pasado 20 de julio.

Unas semanas antes, la presunta actuación discriminatoria del KingBar Restaurante, un céntrico negocio particular de moda en la capital cubana que negó el acceso a varios activistas del Proyecto Arcoíris, desató otra polémica que involucró no solo al blog de ese grupo, sino también a otras voces representativas de la comunidad LGBTI. Esto obligó a los propietarios del local a responder con una declaración —también muy cuestionada— en su página publicitaria en Facebook.

El asunto fue incluso más allá de la posible actuación homofóbica y racista de un establecimiento privado cuyos dueños —para colmo— son una pareja gay, sino que motivó reflexiones profundas acerca de la legalidad o no del llamado derecho de admisión en los espacios públicos de recreación en un estado socialista cuya Constitución prohíbe cualquier segregación por clase o condición social.

Como estos dos ejemplos más recientes, son incontables las denuncias, críticas y reflexiones que hallan hoy su espacio en la blogosfera cubana en relación con los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex.

Desde el esclarecimiento del homicidio de una mujer trans en Pinar del Río o el cuestionamiento por acoso policial en Matanzas y Varadero contra jóvenes homosexuales, hasta la concertación de acciones públicas para cuestionar decisiones gubernamentales o proponer la modificación y aprobación de leyes relacionadas con el reconocimiento de la diversidad sexual, parecería que el alcance de tales debates en el ciberespacio trasciende al alcance relativo que estos medios digitales tienen en las actuales condiciones de limitada conectividad existente en Cuba.

La creciente repercusión de esta mirada polémica frente a los prejuicios en relación con la orientación sexual y la identidad de género, obedece, en primer lugar, a la colocación de los derechos de la comunidad LGBTI en la agenda política del país. Esto sucedió a partir del activismo que desde la propia institucionalidad impulsó el Centro Nacional de Educación Sexual a partir del 2008, y luego con su inclusión expresa en documentos programáticos del Partido Comunista de Cuba.

Sin tener total respaldo entre la población ni en una parte significativa de los decisores, la brecha comunicacional más expedita que hasta ahora encontró esta lucha contra la homofobia y la transfobia en la nación caribeña son precisamente estos medios alternativos como los blogs y las redes sociales.

Tampoco es que esta situación de desventaja informativa en Cuba sea muy ajena a otras realidades del continente y tal vez del mundo. Recuerdo, por citar una experiencia que viví personalmente, como la Conferencia Mundial de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA, por sus siglas en inglés) que tuvo lugar en México DF en octubre del 2014 no tuvo reflejo en ninguno de los grandes medios de prensa del llamado mainstream, los cuales ignoraron olímpicamente la presencia de activistas LGBTI de todo el planeta en la capital mexicana.

Pero como dice el refrán, mal de muchos, consuelo de tontos. Por tal motivo, blogueras y blogueros que abogamos por los derechos sexuales muchas veces estamos inconformes con la visibilidad de estos temas en la sociedad cubana actual.

Y lo cierto es que mientras progresan —con más lentitud de lo que quisiéramos activistas y comunidad LGBTI en general— las políticas públicas antidiscriminatorias y las campañas educativas para superar los prejuicios homofóbicos y transfóbicos, los espacios digitales contribuyen a movilizar opiniones y voluntades. Asimismo, ayudan a afinar argumentos, adiestrarnos en el diálogo y la persuasión frente a las posturas contrarias, identificar y exponer las resistencias y hasta sirven para promover y conseguir algunas respuestas y soluciones concretas.

La atención que sin dudas prestan las instituciones oficiales a los estados de opinión en el mundo virtual y a estos emplazamientos desde la blogosfera—aunque no siempre lo parezca ni nos enteremos en muchas ocasiones—, sobre todo cuanto no resultan a la postre diatribas sin fundamento ni rigor, guiadas por un simple oportunismo político o ideológico, es también un punto a favor del activismo LGBTI que es posible aprovechar mejor para influir, consolidar alianzas e impulsar mayores avances.

El aumento predecible de la participación ciudadana, en particular de jóvenes, en los espacios virtuales, a partir de la recientemente abierta navegación en zonas públicas con servicio de wifi en Cuba, harán cada día más articulado y eficaz este observatorio colectivo en defensa de los derechos de la comunidad LGBTI.

Encuentra la publicación también en elTOQUE.com: https://eltoque.com/blog/observatorio-lgbti-virtual-para-problemas-del-mundo-real

Por: El toque

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