Durante los más de cuarenta años que lleva el movimiento LGBTI en Colombia, las lesbianas han desempeñado un papel importante en la construcción de nuevos imaginarios y en la consolidación de un movimiento social que, más allá de la diversidad sexual, sea garante de la equidad e igualdad de género, como ingrediente fundamental para una sociedad más incluyente.

La lucha contra la discriminación ha sido el motivo que ha movilizado con mayor fuerza a los sectores sociales y organizaciones que abogan por la igualdad de derechos para la población diversa. El ideal de ser reconocidas y aceptadas desde la diferencia ha sido la bandera de quienes se han tomado la vocería de este movimiento, un principio de su lucha.

Aunque abordar abiertamente ante la población en general los temas de igualdad e inclusión con enfoque diferencial en lo LGBTI representa un reto, los trabajos que se realizan socialmente en la Comuna 16 de Medellín son incentivados por el objetivo de aunar esfuerzos y visibilizar acciones que permitan intervenir en las personas de manera asertiva, buscando una reconciliación con aquella imagen del “ser” ciudadano, habitantes de un mismo espacio con múltiples cualidades, capacidades y derechos.

Sin embargo, a pesar de los diferentes esfuerzos, sigue siendo notoria la discriminación hacia la población diversa femenina, situación que se debe a fenómenos sistemáticos que se entrelazan con el machismo y relaciones de poder, tal y como lo manifiesta María Eugenia, activista lesbiana que habita el territorio, quien afirma que “las experiencias personales y la discriminación me llevaron a pensar que si así me toca a mí siendo una profesional, cómo le tocará al resto de la población LGBTI que no tiene ningún estudio y que también es discriminada, de allí se desprende mi trabajo en el activismo”.

El trabajo comunitario puede representar un alto nivel de complejidad debido al rechazo que gira en torno a la aceptación de quienes asumen abiertamente su orientación e identidad diversa, lejana a la norma heterosexual. No obtante, aunque se identifican aún personas con sesgos contra los sectores sociales LGBTI, es prioritario resaltar también aquellos logros que han tenido el acercamiento con la Comuna, encontrando personas que desde su desconocimiento se interesan por deconstruir, aprender y comprender, que quieren ayudar dejando de lado sus prejuicios, siendo parte de este cambio que paulatinamente va transformando todo este imaginario construido socialmente.

La Comuna 16 se ha ido transformando gracias a un proceso paulatino que comienza a dejar una huella importante entre sus habitantes. “Siempre que uno inicia una labor, se proyecta a futuro, pero eso depende de que tan empoderadas se van haciendo las cosas, no podemos dar un paso atrás si hay una voluntad política. Nosotros tenemos unos derechos, empoderémonos de ellos y hagámoslos valer como sociedad civil, porque todos somos iguales” expresa Claudia Obando, afirmación a través de la cual nos deja claro que el objetivo es y seguirá siendo, empoderar a los ciudadanos y ciudadanas a través de procesos pedagógicos que den como resultado la construcción de nuevos imaginarios.

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