Este contenido editorial fue creado por el proyecto #TerritoriosQueConVIHven, de la Fundación Poderosas, egoCity y J+Col, con el apoyo de ENTerritorio.
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Desde que se reportaron los primeros casos de muertes causadas por el SIDA en los Estados Unidos, en 1981, hasta nuestros días, aspectos como el estigma y la desinformación, han edificado una estrecha relación entre la población trans y el VIH, adicionando así, una peligrosa carga psico-social que agudiza la vulnerabilidad de este grupo poblacional.

De acuerdo con el Estudio de vulnerabilidad al VIH y prevalencia del VIH en mujeres trans en Colombia – 2016, publicado por MCP Colombia, existe una clara evidencia de los altos niveles de infección por el VIH en mujeres trans, estando en un rango para las cuatro principales ciudades del país (Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla), entre el 19% y el 26%.

Según el estudio, «estos niveles van en aumento a través del tiempo, cuando los comparamos con los resultados del 2012. Esto indica una alta carga de morbilidad de las mujeres trans que participaron en el estudio. La prevalencia del VIH fue muy similar entre Barranquilla, Bogotá, y Medellín, siendo mayor en la ciudad de Cali. La prevalencia para el total de la muestra fue 21.3% superior al 15% encontrado en el 2012».

Esta alta prevalencia, en concordancia con dicho estudio, responde a una serie de características sociodemográficas que generan mayores factores de vulnerabilidad a la infección.

Entre estos factores, se destacan el uso de mecanismos de barrera o prevención como el condón, la Pep y la PrEP, el ejercicio del trabajo sexual, el consumo de alcohol y las drogas y; finalmente, el desconocimiento o desacato a las recomendaciones para prevenir la infección, pues si bien un alto porcentaje de mujeres trans afirman que tienen conocimiento pleno del VIH y las diferentes formas de prevenirlo, es claro que las condiciones socioeconómicas de esta población, las pone en un mayor grado de vulnerabilidad, al ejercer el trabajo sexual, un oficio altamente riesgoso en la transmisión del virus y en la configuración del estigma contra la población trans.

Este informe, presentado cada cuatro años, al realizar una comparación entre los dos últimos cuatrienios, establece que la prevalencia general en las cuatro ciudades aumentó de 15% en el 2012 a 21,3% en el 2016. Aunque el aumento se presentó en todas las ciudades, llama la atención Medellín en donde la prevalencia aumentó del 10% al 20,7%, una diferencia que es estadísticamente significativa (p< 0,05). La prevalencia de VIH por ciudad en el 2016 fue la siguiente: Barranquilla: 19%; Bogotá: 19,8%; Cali: 25,4% y Medellín: 20,7%. En el 2012, la prevalencia había sido: Barranquilla 13,1%; Bogotá 17,1%; Cali 18,8%; Medellín 10%.

territorios que convihven

Este alto incremento de la prevalencia de VIH en mujeres trans de la ciudad de Medellín, concuerda con el ligero incremento de las manifestaciones de discriminación en la capital antioqueña. Aunque la agresión verbal y la violencia física disminuyeron moderadamente, el desprecio y el rechazo aumentaron un poco.

Finalmente, desde el proyecto #TerritoriosqueConVIHven, se resalta que todavía persiste una seria situación de estigma y discriminación que constituye una barrera para la prevención de la infección por VIH, en el que sigue siendo el grupo poblacional con el mayor incremento de la prevalencia del VIH en Colombia.

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Este contenido editorial fue creado por el proyecto Territorios Que ConVIHven, de la Fundación Poderosas, egoCity y J+Col, con el apoyo de ENTerritorio.

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