Avery Jackson tiene solo 8 años, su energía, su fuerza y compromiso emocionan. Es una niña trans que lucha por sus derechos.

Con una claridad que impresiona, Avery Jackson se sorprende por la discriminación que sufre el colectivo trans en el mundo: “Ojalá a la gente no le diera miedo la comunidad trans. No soy un monstruo, no doy miedo. Solo quiero que me traten como a un ser humano más”.

Recientemente la pequeña visitó en Topeka, Kansas, la ‘Casa de la Igualdad’ (Equality House), un rancho pintado con los colores de la bandera arcoíris, justo enfrente de la Iglesia Bautista de Westboro, que ataca a la comunidad LGTB. Una vez al año, la Casa de la Igualdad se pinta de los colores de la bandera transgénero (rosa, blanco y azul).

En su visita, Avery declaró: “Me encantó. Me hizo sentir tan feliz y orgullosa de ser trans”. Planting Peace, la organización tras la Casa de la Igualdad, lanzó una campaña para recaudar 70 mil dólares el pasado miércoles 30 de marzo. En solo tres horas, ya llevaban 20 mil. Un paso más para pintar más casas de los colores trans. Avery se dedica a recaudar fondos para otros niños y otras niñas como ella.

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LGBT Community Network, enfocada al desarrollo de procesos de visibilización y reconocimiento de los derechos de esta población.

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