La BBC nos comparte una nota sobre el revolucionario acto que tuvo lugar en el país de Georgia, donde bailar se convirtió en un símbolo político y social.

La música electrónica se ha tomado la juventud de Georgia, la popularidad de este género musical ha incitado a que miles de jóvenes, entre ellos, LGBT frecuenten los clubs nocturnos, sobre todo el Tiflis, su capital.

Los jóvenes georgianos han acogido estos sonidos que son más de occidente para divertirse, pero se ven enfrentados a los grupos radicales de derecha, quienes a través de las autoridades locales hacen redadas en los clubs más populares, frecuentados, sobre todo, por chicos de la población LGBT.

FOTO: spiegel.de

“¿Puedes imaginarte en la oscuridad, a la 1 de la madrugada, rodeado de policías con armas automáticas, máscaras y que te estén gritando?”, le dice Zviad Gelbakhiani, uno de sus fundadores de Bassiani -uno de los clubs más famosos de Tiflis-, a Rayhan Demytrie, corresponsal de la BBC en el Cáucaso.

La policía argumenta que las redadas son parte de su lucha contra el tráfico de drogas.

“Las drogas no son producidas en el país, son importadas. Entonces deben controlar las fronteras no a la gente en la pista de baile”, argumenta Gelbakhiani.

La reacción frente a los hechos autoritarios de detención no se hizo esperar. Un vasto grupo de personas salieron a la calle para apoyar la libertad de expresión frente al parlamento de Georgia.

FOTO: djmag.com

“Cuando vi que unas 20.000 personas estaban bailando, casi rompo en llanto”, describe el cofundador de Bassiani.

La protesta era una Rave al ritmo de música electrónica, la cual fue impulsada por la activista Anna Subeliani.

Que el masivo baile se haya realizado en un lugar histórico de la capital de Georgia fue lo que aparentemente irritó a grupos de extrema derecha, quienes organizaron una contraprotesta.

El medio logró contactar al líder del grupo extremo George Chelidze, quien mostró la bandera, símbolo de su grupo junto con un tatuaje similar a la cruz esvástica.

FOTO: bbc.com

“Esta no es alemana, es georgiana”, dice señalando su controvertido tatuaje ubicado a la derecha de su pecho, afirmando que no tiene problema en que su tatuaje sea asociado al símbolo nazi.

Al ser cuestionado sobre por qué hicieron presencia en el Rave, Chelidze expresó que fue por una “provocación de izquierda” que buscan la legalización de las drogas además de hacerle propaganda a la Población LGBT.

Aunque Georgia se separó de Rusia en 1991, el país sigue buscando tener influencia dentro de él.

La Iglesia Ortodoxa también juega un papel importante en la sociedad de Georgia, sobre todo en la percepción de la población LGBT que no es aceptada por ellos.

Tres días después del Rave, miles de personas salieron a marchar en contra del Día Internacional contra la Homofobia, denominándolo el día de “La Familia Pura”, un mensaje directo contra la población gay, acompañados de pancartas con dibujos compuestos por familias ‘tradicionales’: hombre, mujer, niño o niña.

“La propaganda de la comunidad LGBT y su estilo de vida con su demanda de la liberación del consumo de drogas contradice las enseñanzas de la iglesia”, dice Andria Jaghmaidze, sacerdote de la iglesia ortodoxa georgiana a la BBC.

El cántico “bailamos juntos, peleamos juntos” se ha popularizado en el Rave, que ahora, más allá de ser un espacio de esparcimiento para los diferentes grupos sociales de la ciudad capital, se ha convertido en el símbolo de lucha contra el autoritarismo reflejado en redadas contra la droga, pero con fines precisos para controlar la libertad de las personas.

 

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