En el 2022 se registraron 1.546 matrimonios entre personas del mismo género en Colombia, siendo el 2% del total de matrimonios registrados en el país durante ese año.

La discusión se venía dando al interior de la Corte Constitucional desde el 2007, cuando en febrero de ese mismo año, la entidad extendió algunos derechos propietarios y pensionales que hacen parte de los lineamientos de las “parejas de hecho” a las parejas homosexuales. Las “parejas de hecho” o la “asociación libre” representan una unión afectiva de dos personas con el fin de convivir de forma estable y bajo una relación afectiva. 

Es decir, solo hasta el 2007 el país reconoció, constitucionalmente, que las parejas del mismo género podían formar una relación amorosa.

Matrimonio igualitario, El matrimonio igualitario en Colombia cumple 8 años legales, egoCity LGBTIQ Diversity Network
Fotografía de Fernando Vergara/Associated Press, 2016.

Ese mismo año se hizo la extensión de más derechos, como pensionales y de seguridad social. Más adelante, en el 2009, se modificaron aproximadamente 20 leyes que otorgarían 42 derechos de unión marital de hecho a parejas del mismo género. Hasta aquí se brindaba la posibilidad constitucionalmente, pero a nivel cultural no se comprendía la situación LGBTIQ+ en totalidad: el hecho de tener que acudir a mecanismos de defensa ciudadana para poder disfrutar de un derecho civil. 

Durante el 2011 y el 2013, la Corte estuvo redactando y organizando las leyes que hicieron posible el matrimonio igualitario, sin necesidad de modificar las que ya estuvieran existentes. Con algunas vueltas y los plazos temporales vencidos, la Corte dictaminó la sentencia C577 del 2011, por medio del cual las parejas del mismo género “podrán acudir ante notario o juez competente a formalizar y solemnizar su vínculo contractual”. La discusión se alargó por la falta de apoyo que tenía de algunos sectores públicos del país, sin embargo, y por medio de la sentencia, se celebró el primer matrimonio igualitario legalmente reconocido el 24 de julio del 2013. 

Sagrada oposición

El 28 de abril de 2016, la Corte Constitucional dictó un fallo con seis votos a favor y tres en contra para legalizar matrimonio entre personas del mismo género en Colombia.

Esto generó reacciones en la opinión pública tanto positivas como negativas. Juan Manuel Santos, en ese entonces Presidente, por ejemplo, celebró la decisión de la Corte: “Celebro esta histórica decisión de la Corte Constitucional. Es un triunfo para la igualdad y la no discriminación en nuestro país”, expresó en diferentes medios de comunicación. Por otro lado, personas como Viviane Morales, cristiana, en su momento Senadora de la República y quien fue la primera mujer en ocupar el cargo de Fiscal General de la Nación, expresó un descontento total: “Lamento profundamente la decisión de la Corte. El matrimonio es una institución sagrada entre un hombre y una mujer, y esta decisión atenta contra los principios fundamentales de nuestra sociedad”.

Matrimonio igualitario, El matrimonio igualitario en Colombia cumple 8 años legales, egoCity LGBTIQ Diversity Network
Alejandro Ordóñez, Ex Procurador General de la Nación. Fotografía de Colprensa, 2016.

Es importante reconocer que la oposición contra el matrimonio igualitario se dio con mucha fuerza por parte de diferentes sectores públicos y gubernamentales. También, aclarar que la mayoría de los argumentos que estaban en contra de esta decisión se fundamentaban en percepciones morales y religiosas. Alejandro Ordoñez, ex Procurador General (2009-2016), fue uno de los opositores más fuertes durante sus últimos años de gestión.

Según una investigación de La Silla Vacía, Ordoñez habría intentado manipular la maquinaria que tenía bajo su control, haciendo uso de sus facultades como Procurador, para evitar que los jueces pudieran garantizar los derechos que se estaban extendiendo a las parejas homosexuales:

“La Corte Constitucional ha fallado en contra de la familia y los valores tradicionales de nuestra sociedad. Esta decisión socava los cimientos de nuestra sociedad”, se refirió Ordoñez a la medida constitucional.

Después de la decisión de la Corte, se pudo evidenciar el índice de desconocimiento tan alto que había en el país respecto a los sectores poblacionales LGBTIQ+ y su situación pública. Al ser un país en su mayoría católico, Colombia venía funcionando bajo un contexto moralista y conservador, incluso hoy en día se sigue defendiendo la homofobia bajo el término “familia tradicional”.

Sí, hay un modelo de familia tradicional, pero no es el único posible, ni el mayoritario.

El problema es, y siempre ha sido, que cualquier manifestación queer que tuviera lugar en el país era rechazada. La situación de las personas diversas siempre ha estado en boca de quienes viven de valores religiosos y morales inamovibles, y que, contrario a la descripción laica que tiene la nación, han reflejado en diferentes medidas y decisiones legislativas históricamente.

“Otorgar el derecho a las personas del mismo sexo a formalizar sus relaciones bajo los parámetros del matrimonio civil, es garantizar y materializar el reconocimiento a sus efectos, así como legitimar socialmente su vinculación, es decir, implica restituir sus derechos y equiparlos al resto de la ciudadanía, materializando en últimas el principio de la igualdad” – Grupo de Investigación Derecho, Justicia y Región, Universidad de Nariño.

Lo que no se nombra, no existe

Culturalmente, se ha entendido que los sectores LGBTIQ+ no tienen intereses en prácticas “tradicionales” de la sociedad. Es cierto que muchas personas sexo-género diversas llevan un modelo relacional distinto al hegemónico, que podríamos resumir en consolidar el matrimonio legalmente y vivir bajo los parámetros legales que este exige, pero sigue habiendo un alto número de parejas que sí quieren acceder al matrimonio como parte de su plan de vida.

Desde el 2016 hasta el 2023, en Colombia se casaron aproximadamente 7.659 parejas del mismo género. 

Las cifras hablan por sí solas: el derecho sí es para todes, pues todes deberían poder disfrutar de este si deciden hacerlo. Casi 8.000 parejas del mismo género han podido ser reconocidas legal y socialmente como matrimonio civil, ampliando el reconocimiento de la población diversa dentro de las mismas esferas de la institucionalidad. Un número que nos permite entender que el matrimonio igualitario sí existe, que sí es viable y también puede ser un posible modelo de familia.

Es importante entendernos como parte del sistema hegemónico dentro del que nos han criado, pues el hecho de ser queer no nos quita los esquemas mentales y morales que nos han enseñado, tampoco nuestras raíces culturales y las expectativas que tenemos al crecer.

El haber logrado la legalización y el reconocimiento del matrimonio igualitario en Colombia ha sido uno de los frutos de la lucha colectiva que han atravesado los sectores poblacionales LGBTIQ+, y que nos acerca más a poder tejer una sociedad que respeta la diferencia y construye a partir de allí.

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