Detengámonos en un un diario ¿Cuántas noticias hay sobre mujeres? ¿Cuántas sobre hombres? ¿Cuántas sobre la población LGBT? ¿Qué lenguaje se utiliza? ¿Notamos diferencias?

No discriminar ni ignorar a las personas, sea cual sea su condición de género, clase social, origen o edad es un reto para la sociedad actual. Las palabras comunican nuestro modo de ver el mundo, nuestro pensamiento. Si eres sexista, patriarcal u homofóbico vas a transmitir esa ideología y si eres periodista, se va a notar.

Los periodistas tienen en el lenguaje, a través de la palabra oral o escrita, símbolos e imágenes, la posibilidad de impulsar el cambio social hacia la equidad. El lenguaje refleja cómo percibimos la sociedad, su historia y su modo de ser.

El lenguaje no es estático, evoluciona con el tiempo y la cultura. Al ser aprehendido, va cambiando con el uso que le demos. Para transformar nuestro lenguaje cotidiano y mediático hacia un lenguaje inclusivo, solo es necesario reconocer que el otro y la otra existen, que están en el mundo.

Si nuestro trabajo es comunicar, buscaremos hacerlo de la mejor manera posible, con los muchos recursos de la lengua española que usamos, y la creatividad necesaria para que nuestros discursos hablados y escritos sean atractivos, nada aburridos y reflejen las realidades cambiantes de nuestra época. No es solo la forma que hay que cuidar, sino también el fondo, los contenidos de nuestras producciones.

Las palabras son mágicas, te nombran y existimos. Con las palabras somos las personas y las cosas de una u otra manera. Pero cambiar las palabras no basta. Quienes hacemos comunicación o periodismo tenemos una manera de ver el mundo y transmitimos esas imágenes a través de nuestro trabajo.

Entonces, cuidemos el lenguaje y cuidemos el sexismo social. Cambiar el lenguaje es difícil por la costumbre, pero se puede y se debe estar a la altura de los cambios sociales.

En el Encuentro por la Diversidad nuestra tarea es darles herramientas para ser diversos al hablar, incluir a todas aquellas historias que no han sido contadas, que su voz se ha perdido en medio de un mal lenguaje e impulsar cambios sociales para que a través de un periodismo diverso seamos visibles.

La respuesta al titular entonces sería, SÍ; pero sólo a través de una amplia educación que elimine imaginarios colectivos, nos haga conscientes de nuestro lenguaje y abiertos a reconstruir nuestro contexto.

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