Eurovisión es una apuesta de inclusión para unir países a través del arte y este 2019, ha dejado claro que es también un espacio de debate político internacional.

Hace 64 años, Eurovisión fue creado con el principio de la unidad y la paz, como un concurso con la esperanza de unir a la gente a través del poder de la música, un aprendizaje que ha hecho evidente un simple dato, nos parecemos más de lo que imaginamos.

Por este mismo es que el festival de este año fue tan discutido, su realización en Israel significó una cantidad de manifestaciones en contra, teniendo en cuenta el conflicto armado que el país sostiene contra Palestina y los constantes ataques por el territorio.

La Unión Europea de Radiodifusión se vio envuelta en fuertes críticas, sin embargo, la verdadera polémica llegó con la presentación de Madonna, quien logró introducir bailarines abrazados con las banderas de Israel y Palestina, durante su canción “Future”, pidiendo aprender del pasado para avanzar al futuro y lograr despertar.

Igualmente, la transgresora banda anticapitalista islandesa, Hatari, introdujo al Green Room banderas de Palestina para ser mostradas en directo durante la transmisión de las votaciones de los 41 países, una reconfirmación de su postura contra este conflicto armado.

 

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