Trans paraguaya residente en Argentina consiguió cambiar de identidad en su DNI, siendo la primera extranjera en conseguir este documento amparada por la ley.

La ley de género fue sancionada en Argentina en el año 2012 y permite a las personas Trans (travestis, transgéneros y transexuales) inscribirse con el nombre que opten en sus documentos personales. Dicha ley fue una de las banderas del Gobierno de la presidenta Cristina Fernández en lo que en materia de igualdad de género se refiere.

Fiorella reside actualmente en la ciudad de San Martín, provincia de Mendoza. “Cuando crucé a Argentina fue lo primero que quise: cambiar mi documento de identidad. Pensé que nunca me lo iban a dar porque en mi país no tenemos esta ley”, comentó en un reportaje realizado por la revista argentina Macacha.

“Entre idas y vueltas, cumpliendo el requisito de vivir dos años en el país, Fiorella inició el trámite apoyada por la militancia de la comunidad LGBT, tanto de Argentina como de Paraguay: El Movimiento Evita de San Martín, ATTTA (Asociación Travesti, Transexual y Transgénero de Argentina) y Panambí (Asociación travesti y trans de Paraguay)”, señala el citado medio.

El siguiente paso fue dirigirse a Migraciones, donde tuvo que esperar por la asistencia de un miembro de la comunidad LGBT que trabajaba allí y que fue quien pudo orientarla y brindarle la información necesaria para que pudiera continuar su trámite. Pasados dos meses los papeles llegaron, pero uno de los dígitos de su número de documento paraguayo estaba mal, por lo que la espera se extendió aún más.

Fiorella recuerda con exactitud el momento en el que recibió el mensaje de texto que le confirmaba que por fin tenía su DNI nuevo: “Fue un viernes, en los primeros días de junio del 2014. Yo estaba en el consultorio, en la ventanilla de la farmacia, esperando que me atendieran (…). Ahí ya le dije a todas las chicas y el lunes me tomé el día y me quedé a esperar al cartero”, prosigue el relato.

“Habré esperado desde las siete hasta las once. Y dije, ‘sí a las once y media no viene, no viene más'”. Como si la hubiera oído, el cartero llegó a su casa a las once y media, con el sobre en la mano: “Cuando lo abrí no lo podía creer. Tenía en mis manos el documento. Lo miraba y no lo podía creer, me cuesta hasta ahora” , dijo Fiorella.

“Cuando tuve el DNI en mis manos, en realidad, en ese momento sentí como que toda mi vida la viví acá. Como que de lo poco y mucho que hice en este tiempo, para mí fue un premio, un regalo”, finalizó.

El caso de Fiorella fue considerado como un triunfo para las organizaciones internacionales que luchan por la inclusión social de personas trans.

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