Preguntas como ‘qué es el VIH’, ‘dónde hacerme la prueba, ‘qué quiere decir reactivo para VIH’ o ‘cómo ayudar a mi amigx con VIH’ son algunas de las más comunes en redes sociales, donde entre comentarios de todo tipo, resaltan rostros que se han dedicado a conversar para combatir el desconocimiento.

Entre esos personajes que han hecho de sus experiencias personales y las redes sociales, la plataforma para sumarle una voz al VIH está Miguel Ángel López López  (@MiguelAngelopez), con quien, junto a Twitter, nos sentamos a conversar sobre su apuesta social a través de esta red.

En el 2015, como estudiante de periodismo de la Universidad de Antioquia, Miguel, hizo parte de nuestro equipo editorial y para el 2019, como columnista publicó “El día que recibí mi diagnóstico como VIH positivo”, un texto con el que dio a conocer su experiencia de vida. Actualmente trabaja como activista desde Más Qué Tres Letras, la organización de la que es co-fundador y con la cual trabaja para educar y promover el bienestar para quienes viven y conviven con el virus.

Migue, ¿por qué viste en las redes el espacio para hablar de VIH y hacer activismo?

M: Primero, es porque fueron la herramienta que tenía a la mano y esa es la ventaja en general de las redes sociales, le permiten a cualquier persona tener una plataforma siempre y cuando la sepa aprovechar, ahí está disponible y uno no paga más por usar Twitter.

En un inicio yo tenía la columna de egoCity con la sección ROJO. Esa fue la que me empezó a catapultar, pero considero que un activismo hoy en día no se puede considerar sin redes sociales, ésta una herramienta para articular acciones, llegar a más personas y con la que uno logra conectar con la comunidad.

Y segundo es porque en temas de VIH, yo no lo sabía en el momento y lo he logrado aprender con el tiempo, las redes permiten a las personas tener una plataforma donde comunicarse, preguntar y pedir ayuda desde un lugar más cómodo para ellxs, sin que nadie se de cuenta que tienen que entrar a una clínica de VIH para ir donde un profesional, saben que no soy alguien que va a juzgar. Hay quienes crean perfiles falsos para escribirme y eso está perfecto.

Creo que son plataformas que permiten dos cosas: Estar a disposición de todas las personas y darles seguridad a quienes se quieran mantener en el anonimato porque no se siente tranquilxs o segurxs, no podemos desconocer que hay lugares en Colombia y el mundo donde te pueden amenazar por tan sólo buscar una prueba de VIH.

Twitter permite que cada quien pueda usarla como una herramienta, ya sea para obtener información o para lograr saber cómo tener su diagnóstico y tratamiento para estar bien.

¿Cómo fueron esas primeras interacciones cuando hiciste público tu diagnóstico?

M: Fueron más de la gente dándome amor, uno creería que al hacerlo me enfrentaría a ataques y rechazo, pero el primer impacto fue sobre todo amor y ahora lo veo replicado con lo que pasó con Myth Drag, que habló de su diagnóstico y ha estado compartiendo los mensajes que le llegan, es muy parecido. La reacción inicial es la gente acompañándote, mandándote abrazos y reconociendo lo que es ser visible del VIH en este momento que claramente no es fácil, ya uno lo hace porque se acostumbra y saca callo aprendiendo a resistir a muchas cosas.

Más adelante al hacerme más visible, en mayor o menor medida uno se vuelve quien está ayudando a otras personas, bien sea sólo por ejemplo al mostrarse tranquilo viviendo con VIH, saludable o como alguien que vive su sexualidad plenamente, solamente con hacer eso ya se está ayudando a muchas personas; o porque está ahí respondiendo preguntas y guiando, lo digo porque veo que no es sólo conmigo, sino con lxs demás activistas que conozco en Twitter de otros países como México, Ecuador, Costa Rica, EEUU, uno termina siendo un enlace de ayuda.

Ahí es donde va cambiando esa interacción, de pasar de ser emocional a convertirse más como referente, donde uno no siempre es capaz de responder, pero se ve que las personas confían en uno de alguna manera porque también es la dinámica de la red social, te permite acceder a alguien con quien interactuar y solucionar dudas.

¿Cuál consideras que es el camino para seguir y lograr esto?

M: Las redes sociales nos conectan 24/7 y las personas que nos buscan esperando respuestas 24/7, así uno no esté todo el día respondiendo, todo el día están escribiendo, te etiquetan, preguntan. Es un camino bonito, pero desgastante porque las personas esperando algo de uno y puede generar experiencias más complejas.

No ha sido mi caso, pero en México que el activismo de VIH es mucho más fuerte, donde hay más personas siendo visibles, muchxs han tenido que enfrentarse a medidas de poner privada su cuenta o decir que no pueden responder más porque necesitan un momento para si mismxs; Twitter es muy mágico en muchas cosas pero puede llegar a ser agobiante, porque son muchos usuarios y tienen la misma fuerza cuando quieren sumarse o atacar.

Es un trabajo muy gratificante y una herramienta que llega a tantas personas que uno ni se imagina, uno no es consciente de eso y hace parte de la dinámica propia de la red, donde se crece más rápido en seguidores que en otras plataformas; el algoritmo permite que lo que uno diga llegue a más personas por más tiempo y por esas mismas facilidades que da, también exige una atención constante para que la cuenta y el activismo de uno sean realmente efectivos.

Si alguien quiere hacerlo, para mí los primeros pasos son:

  • Estar en la jugada.
  • Saber de qué se habla.
  • Conectarse con cuáles son las últimas noticias.
  • Saber qué es lo que necesita escuchar la gente.
  • Y estar dispuesto a darle buena vibra a las personas, en temas como estos el positivismo es algo que falta mucho, esos mensajes de ‘Tranquilo, todo va a estar bien’, ‘Si yo estoy bien, tú puedes estar bien’, ‘Hay salida’, son cosas que necesitas escuchar y muchas veces los médicos no nos lo están diciendo.

¿Cómo ha sido la experiencia de globalizar tu activismo en VIH?

M: Me ha parecido mágico, uno se da cuenta que hay muchas experiencias que son globales, cosas que uno cree que sólo le pasan a uno pero están replicadas en un montón de personas en todos los lugares del mundo.

Por eso, uno se da cuenta que tanto uno como cualquier persona puede ayudar, no hay que ser un experto, estar lleno de privilegios o ser alguien con muchas herramientas para ser activista.

En este momento, el activismo digital es algo que puede hacer cualquier persona desde que lo desee hacer, se tienen a la mano las herramientas, es querer contar su historia, estar para las personas y alzar la voz cuando sea necesario hacerlo. Uno se da cuenta que hay muchas personas en el mundo que viven lo que uno vive, se puede ayudar a mucha gente y hay más que están haciendo lo mismo, quienes te suman fuerza, conocimiento, unen las voces y van amplificando el mensaje de una manera que hace décadas no existía, ahora hacemos Twitter Spaces juntos, podcast, nutrimos la información que tenemos mutuamente, servimos como puentes y da más momentum, más fuerza para impactar más.

Lo bonito de los activismos es que nunca otrx activista será competencia, antes es una ayuda, no es que si sale alguien parecido a ti te preocupa porque te quita clientes, acá antes es “¡qué chimba!”, porque ahora somos más personas hablando, llegando, creando tendencias y poniendo la conversación donde debe estar.

Para vos, ¿qué es construir comunidad en Twitter?

M: Es abrir una puerta y dejarla abierta para que quien la necesite pueda pasar, entrar y encontrar lo que necesite encontrar, bien sea información, una mano amiga, verse reflejadx, encontrar experiencias similares, o también ayudar a otras personas, porque hay para quienes parte de su proceso de sanación también es ayudar a lxs demás.

Lo más importante de poder crear comunidad es que se generan los espacios y estos quedan ahí disponibles para quienes los requiera, ya sea que quiera aportar o necesita algo al respecto y creo que en las redes sociales se nota mucho la generación de estos espacios, donde todo va creciendo orgánicamente para generar más impacto.

Por eso, creo que Twitter es un espacio muy especial pero donde no es obligatorio estar, si vas a estar es porque lo vas a aprovechar y le ofrecerás un valor a las personas, pero si no lo vas a hacer para qué tenerlo, es una herramienta muy poderosa y demandante porque la conversación es bilateral, ¿Cómo estamos hablando? – ¿Qué estoy aportando? – ¿Cómo me sumo a las conversaciones?. Si uno va a estar es porque lo hará bien y le sumará a mejor la calidad de vida de la gente que llega a uno.

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