“Soy gay, no una loca afeminada, yo sí soy hombre”

“Soy gay y me gustan los machos, no los intentos de mujer”

Estas son algunas de las frases que se escuchan a menudo dentro de la población gay en Medellín, que llevan implícitas una depreciación de la feminidad y de los hombres homosexuales que no se ajustan a las normas del comportamiento establecido socialmente sobre el rol de lo masculino. Pareciera extraño que algunos homosexuales se expresen así de algunos de sus pares, sin embargo esta clase de expresiones son más recurrentes de lo que pudiera pensarse.

¿Hay alguna intencionalidad negativa al referirse con estas palabras a los gais con expresión de género más femenina? ¿Es odio, intolerancia, discriminación o qué es? Al hacerle estas preguntas a algunos homosexuales de la ciudad de Medellín que se identifican con las frases anteriores, la mayoría hace referencia a que se debe a una ‘cuestión de gustos’, sin embargo se pueden encontrar discursos que atraviesan estos enunciados que van más allá de un simple gusto estético o performativo, pues estos sujetos se encuentran reproduciendo la misma homofobia de la que muchas veces son víctimas. Desde ese punto de vista, se hace evidente que las expresiones violentas cotidianas de algunos gais hacia otros se encuentran naturalizadas.

homofobia, Homofobia interiorizada: una mirada desde la Psicología Social, egoCity LGBTIQ Diversity Network

Desde la Psicología Social se podría plantear que se piensa que el problema en relación a la homosexualidad es la homofobia y tendría que ponerse la mira en las relaciones sociales para dimensionar la complejidad de la situación. Por tanto, podría pensarse el origen de la homofobia en el orden de la intersubjetividad y que es la consecuencia de la normativa heterosexual que juega un papel de supremacía en los pensamientos y conductas sociales.

Ahora bien, es fundamental comprender cómo la homofobia llega a formar parte de la sociedad, y de manera especial de la identidad gay. Se puede hallar un acercamiento a este fenómeno a partir del proceso de socialización. Entonces, los individuos al nacer se encuentran predispuestos a la sociedad y son permeables al proceso de interpretación de la realidad inmediata, y es en medio de este proceso de internalización del mundo exterior cuando se construye una identificación propia del mundo social y de sí mismo.

Estos roles se interiorizan, y en consecuencia el individuo actúa en su contexto social guiado por estos. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando estos roles que se adquieren son discordantes con la identificación propia de un individuo? Es lo que ocurre con las subjetividades heteronormativas, es decir, el individuo interioriza valores positivos en el proceso de socialización al tiempo que interioriza aspectos culturales como las creencias que tienen que ver con la homofobia; por lo que un individuo homosexual podría también interiorizar creencias y valores negativos referentes a su misma orientación sexual.

Las personas gay se permean de su entorno y adquieren actitudes negativas hacia la homosexualidad, que se construyen a modo de espejo a través del entorno social, de los cuidadores primarios y personas significativas en su vida. A los homosexuales se les describe en términos negativos tanto en el hogar como en los espacios en los que se forman, así, desde la infancia aprehenden estos conceptos, los asimilan y el resultado es la interiorización de la homofobia.

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Entonces las expectativas que construye la familia hacia el hijo promueven la adquisición de un rol en torno a la heterosexualidad que logra limitar las expresiones de género distintas a las establecidas, y construye al sujeto homosexual en el marco de las sociedades disciplinarias, actuando como una especie de policía que se autocastiga y castiga a sus pares homosexuales, en tanto que desobedecen el determinismo del sistema sexo-género.

En conclusión, podría evidenciarse que el resultado de la homofobia interiorizada es una autoimagen devaluada. Muchos homosexuales se consideran, si no inferiores, por lo menos limitados en su potencial, tanto en lo personal como en su rol social; en consecuencia de esto, deviene un sentimiento de no aceptación, no sólo de sí mismo sino de otros homosexuales.


Este artículo hace parte de un trabajo de redacción realizado por el autor resultado del Diplomado de Periodismo para la Diversidad: Historias No Contadas “Narrando desde otro punto de vista”, iniciativa creada por egoCity con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín y la certificación de CEDENORTE Institución Técnica, para la visibilización de los sectores poblacionales LGBTI de Medellín.

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