Para el sociólogo francés Emile Durkheim, el concepto de integración social hace referencia a la aceptación de las minorías y grupos desfavorecidos de la sociedad, con el objeto de mejorar su dignidad y su nivel de vida, para agenciar un estado de bienestar.

Por allá en 2007, en Chapinero se inauguró un centro comunitario LGBT. Era el primero en Colombia y en Latinoamérica.

Al mes, más de mil personas de estos sectores sociales asistían a sus instalaciones, lo que permitió tanto la gestación de lazos de amistad y hermandad, como la creación de grupos activistas, redes de apoyo y afecto que hasta el día de hoy se mantienen vigentes y necesarios. Este centro, se quedó pequeño en 2013. El cinco de abril, se trasladó a la localidad de Teusaquillo con el nombre de CAIDSG SEBASTIÁN ROMERO: Un centro de atención integral a la diversidad sexual y de género, reconocido a nivel internacional como una red de apoyo y afecto, para personas en situación de vulnerabilidad, que se agenció como el mayor acierto de nuestra Política Pública en el distrito capital.

El proyecto de LA CASA, se fortaleció en 2013 gracias a la Secretaría de Integración Social, con su Subdirección de asuntos LGBT.

Planearon y organizaron un modelo de atención integral transversal, que tenía como objetivo principal garantizar los derechos de nuestro sector poblacional. Con el pasar de los años, el espacio fue transformándose y adecuándose al contexto de nuestra ciudad y las dinámicas de la comunidad. Esto permitió que varias organizaciones de base comunitaria, activistas, líderes sociales y espirituales, artistas y deportistas, gestaran iniciativas sociales en torno a las redes de afecto, al tejido comunitario, al compañerismo, la esperanza y el amor.

En 2013, el CAIDSG Sebastián Romero atendió integralmente a más de 5.000 personas de los sectores LGBT.

Para el 31 de marzo de 2014, la administración de la Bogotá Humana inauguró otra sede en la localidad de los Mártires.

El Centro de atención Integral a la Diversidad Sexual Zona Centro, prometía ser el más grande de latinoamérica, y buscaba atender a ocho mil personas más, desde la territorialización, transversalización, educación y la convivencia.

En este centro se realizan eventos, acciones afirmativas en salud y seguridad, fortalecimientos a la ciudadanía por medio del empoderamiento, entre otras acciones que van más allá de la sola atención psicosocial. Estos dos centros, se consideraron las joyas de la corona de la Política Pública LGBT de Bogotá. Fueron el resultado de la lucha de líderes, lideresas, colectivos y organizaciones sociales que día a día entregaron sus vidas para el bienestar de otrxs.

Con la llegada de la primera alcaldesa mujer, abiertamente lesbiana, la mayoría pensó que se fortalecería aún más este proyecto.

Al momento de su elección ya se habían agenciado junto a los líderes sociales y los funcionarios, varios planes para “La casa LGBT que soñamos”: Un espacio propio de la ciudad, para no tener que pagar arriendos, para prevenir posibles cierres con el paso de cada administración. Al ser lo elegebetuno una voluntad política, cada cuatrienio se convierte en una pesadilla gracias al temor que persiste por el cierre de los espacios que tanto hemos luchado.

Horst W.J. Rittel y Melvin M. Webber, mencionan en la década de los 70’s el término “Wicked Problem”, el cual se traduciría al español como “Problema retorcido”. El reto de la administración de Claudia con la pandemia, pone de manifiesto que el COVID19, lejos de ser un percance mayor, resulta imposible porque, alrededor de este también ocurren problemas de carácter social, políticos y medioambientales que emergieron como agua podrida de las cloacas: hay mayor desigualdad, inseguridad, pobreza, barreras de acceso y constricción de la libertad, sumado a que algunos funcionarios con oscuras intenciones lo han aprovechado para seguir agrandando el problema, llevados por su egoísmo, ineficiencia, inoperancia, falta de liderazgo y clientelismo. Al asumir un desafío o problema complejo, existe mucha responsabilidad en las personas involucradas. Desafortunadamente en esta administración (como en todas), varios funcionarios con su inacción, lo único que hacen es retrasar, dilatar y perjudicar la solución al problema.

Antes de la pandemia, los líderes sociales pedían a gritos una casa con espacios más amplios, porque el CAIDSG de Teusaquillo se estaba quedando pequeño para nosotrxs. Hasta los mismos funcionarios (quienes en ocasiones hacían reuniones técnicas en la casa que no tocaban temas LGBT y quitaban los espacios a los grupos) se quejaban de la limitación de espacios y equipos.

Llegó en marzo la emergencia sanitaria y la inacción de la Secretaría de Integración Social, hizo que las redes de afecto que se agenciaban en la casa se destruyeran.

Se sabe que la Integración Social es un proceso de incorporación y asimilación en la conciencia y en la práctica, de las estructuras de valor y las pautas de conducta que los individuos, los grupos y los sectores, determinan gracias a la estabilidad, los principios y las sanciones frente a conductas inadecuadas. Resulta irónico que en la Secretaría de Integración Social existan funcionarios que ni siquiera entienden el término.

Pese a todas las complicaciones por las que pasaba la ciudad y el país, los líderes y las lideresas de la casa se siguieron reuniendo de forma virtual. El equipo psicosocial continúo atendiendo a las personas por medio de videollamadas y se nos decía que adelantarían el proceso para el fortalecimiento del nuevo espacio.

Sin embargo, las malas decisiones de esta secretaría, han estremecido al movimiento social nuevamente: El pasado 31 de marzo de 2021 justo en el día internacional de la visibilidad Trans, surgió el rumor del cierre definitivo del CAIDSG Teusaquillo.

Para Xinia Navarro y para Deisy Olarte, los liderazgos sociales valemos tan poco, como las cajas de cartón en dónde embodegaron ocho años de trabajo y esperanza: nuestros proyectos de vida son para ellas cadáveres destinados a una fosa común.

Avalanchas de quejas y reclamos inundaron las redes sociales. A su vez funcionarios o mejor secuaces de la administración minimizaron el problema respondiendo que solo eran “chismes” de la oposición y que el nuevo centro se encuentra en trámites administrativos pertinentes para llevar a cabo lo más pronto posible, la reapertura de un nuevo espacio. Espacio que no existe porque ni siquiera se ha adelantado el contrato de arrendamiento.

Esto nos deja varias incógnitas: ¿Dónde será el nuevo centro? ¿Cuándo será la inauguración? ¿Es un inmueble en arriendo o es un inmueble propio de la alcaldía? ¿Cuáles serán las nuevas metas en atención del nuevo espacio? Por ahora sólo sabemos de la carta de renuncia de Deisy Olarte, del silencio de Xinia Navarro y del nombramiento de Juan Andres Moreno Lozano Nuevo como Subdirector para Asuntos LGBT.

Las organizaciones sociales y los líderes, estamos desesperados por la incertidumbre, la inoperancia y la irresponsabilidad de la Secretaría de Integración Social. Sólo nos venden espejitos y ya hace un año no podemos agenciar los procesos comunitarios en la Casa. Ahora ni siquiera tenemos espacio. Fuimos engañados por los líderes políticos que en campaña se vestían de arcoíris y en ejecución son lobos feroces capaces de pasar por encima de los pactos sociales, pisoteando los derechos de las personas que votaron por ellos.

Bibian Sophia Cáceres, Coordinadora CAIDSG Sebastián Romero.

En el 2020 pese a la pandemia, los líderes y lideresas de las treinta organizaciones sociales del CAIDSG Teusaquillo con el apoyo y trabajo continuo de la coordinadora de este centro Bibian Sophia Cáceres, lograron ganar convocatorias nacionales e internacionales para fortalecer sus procesos.

Se logró conseguir con el Fondo de Desarrollo Local de Teusaquillo más de 200 millones de pesos para un centro de cómputo, el cual permitiría continuar los procesos de formación en el contexto de la nueva normalidad. Se siguen ejecutando proyectos comunitarios desde los liderazgos sociales para la comunidad, pero no hay casa LGBT.

Sigue la incertidumbre por parte de las organizaciones sociales, pues nos preguntamos si el recurso obtenido se ejecutará en los computadores o solo lo van a legalizar en resanación, pintura y guardaescobas que son responsabilidad de plantas físicas de la Secretaría de Integración Social.

La responsabilidad del nuevo Subdirector para asuntos LGBT, resulta ser un reto igual de grande a lo retorcido de la gestión de su antecesora y jefe directo. Se entiende que un desafío complejo sólo puede tener soluciones buenas o malas. Aquí no cabe lo verdadero o lo falso. Aquí no cabe el “chisme”, las promesas, los mercados, los puestos a dedo, las mentiras, las fotos en eventos públicos, el ninguneo a los líderes y la burla.

Es prioritario que este funcionario resuelva el problema de la Casa LGBT porque sin territorio no hay derechos, y sin derechos no hay sociedad.

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