Luego de participar en la convención global convocada por la IGLTA, en la que tuve la oportunidad de conocer a personas que con orgullo visibilizan a la población LGBTI de países como Francia, Alemania, Argentina, Estados Unidos, Suiza, Inglaterra y España, entre otros, logré descubrir, entre muchas otras cosas, algunas de las razones del porqué en Colombia, los gais, las lesbianas, los transexuales y todos aquellos que hacemos parte de esta comunidad LGBTI, seguimos siendo INVISIBLES.

En Colombia los LGBTI seguimos siendo invisibles, porque la homofobia nos carcomeNo somos invisibles porque seamos víctimas de algunos sectores conservadores que materializan su homofobia con la violencia y discriminación, o porque la Procuraduría haya declarado una persecución sin tregua contra quienes a través del amor han querido perpetuar su unión. No, eso no nos invisibiliza, por el contrario nos hace protagonistas de las franjas amarillistas de los noticieros y periódicos, nos pone en boca de todos, nos recuerda que somos parte de esta sociedad.

En Colombia los LGBTI seguimos siendo invisibles, porque la homofobia nos carcome. Nos repelemos como los imanes cuando tratan de unir sus polos iguales. Nos anulamos.

Seguimos siendo invisibles porque somos incapaces de reconocer o respetar la diferencia.Nos enfada el rechazo de una sociedad conservadora y mayoritariamente heterosexual, pero avalamos y consentimos la discriminación y la violencia contra los y las transgénero.

Seguimos siendo invisibles porque gastamos más tiempo en opacar el trabajo de los demás que en darle brillo a lo que hacemos. Nos duele y nos da envidia el éxito de los otros. No trabajamos en equipo. No construimos, destruimos.

Seguimos siendo invisibles porque nos diluimos en una discusión absurda sobre los límites de las fronteras demarcadas por las letras L-G-B-T-I. Pareciera que ellas no nos congregan, mas bien nos dividen.

Seguimos siendo invisibles porque el reconocimiento y la fama nos roba el derecho de saber quienes somos y de donde venimos. Nos vuelve temerosos de reconocernos frente al otro. Nos exilia a tierras extrañas en las que hacemos alarde de nuestras plumas.

Y seguiremos siendo invisibles porque no basta con que se apruebe el matrimonio igualitario o con que se penalice a los que nos discriminan o violentan. Seguiremos siendo invisibles hasta el día en que una gran mayoría de nosotros siga avergonzándose de ser quien realmente es y no tenga la capacidad de aceptarse y de verse reflejado en el otro.

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