Personas LGBT de Centroamérica emigran para pedir atención en México frente al riesgo que viven por discriminación en sus países, autoridades migratorias y compañeros de caravana.

De las miles de personas centroamericanas que cruzan el territorio para lograr llegar a México, una cifra que no para de crecer, decenas de ellas se han logrado organizar en el recorrido para conformar un grupo LGBT que visibiliza la crisis que se vive por la persecución a la diversidad.

Teniendo en cuenta el panorama de la región en cuanto a igualdad de derechos, la situación para la población LGBTI es mucho más compleja que para los demás migrantes, ya que de acuerdo con cifras de ACNUR (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados) 9 de cada 10 migrantes LGBTI del territorio que corresponde a El Salvador, Guatemala y Hondura, huye por violencia basada en su orientación sexual e identidad de género.

Sin embargo, casi nueve de cada 10 migrantes LGBT del Triángulo Norte de Centroamérica, que corresponde a Honduras, Guatemala y El Salvador, huyen de la violencia basada en su orientación sexual e identidad de género, indica la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

“Venimos huyendo de nuestro país de origen porque allá no se puede vivir como lo que somos. Como persona de la población LGBT no puedo vivir en mi país. Tengo que dejarlo por falta de oportunidades y discriminación”, resalta Mavisa, una mujer trans que salió de Honduras, a EFE.

De acuerdo con reportes de Amnistía Internacional, en México dos terceras partes de los refugiados centroamericanos que se reconocen como personas diversas sufren violencia sexual.

“Le pido al pueblo mexicano, al presidente, que nos abran las puertas a nosotras, de la población LGBT y a las demás personas que vienen en la caravana porque estamos haciendo un gran sacrificio, venimos caminando desde nuestro país”, manifiesta Mavisa.

La alerta por parte de los migrantes centroamericanos se da para pedir atención y ayuda a organizaciones LGBT mexicanas por el riesgo que corren sus vidas y la discriminación que padecen tanto de compañeros de viaje como de autoridades migratorias.

En este momento la esperanza radica en la buena voluntad de México y Obrador, su presidente, el cual ofreció albergue y asistencia médica, junto con cuatro mil empleos al sur del país para nacionales y extranjeros.

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