La grandiosa interpretación de Shakira y Jennifer López en el medio tiempo del Super Bowl, fue más que una lección, una bofetada a las políticas discriminatorias de Estados Unidos contra Latinoamérica, el pueblo musulmán y la igualdad de género.

Dos de las más importantes divas latinas a nivel global, deslumbraron en el show más tradicional de los Estados Unidos, el medio tiempo del Super Bowl, no sólo por su increíble talento cantando y bailando, sino por el gran peso simbólico del evento, donde rindieron tributo a sus raíces.

Previamente, Shakira y J-Lo habían declarado que el Super Bowl tendría un gran componente latino, aprovechando que el cierre del campeonato sería realizado en Miami. Sin embargo, sorprendieron.

Dentro del show más televisado a nivel global y más propio de la cultura de USA, junto a las artistas elegidas por Pepsi para su espectáculo, estuvieron participando el boricua Bad Bunny y el colombiano J Balvin, cada uno perteneciente a la nación de cada una de las divas, que además se han manifestado públicamente sobre las crísis políticas de América Latina y los abusos del gobierno Trump.

A través de la estética y un juego de símbolos, el medio tiempo del Super Bowl fue una gran obra de semiótica, donde Shakira homenajeó la cultura árabe frente a una nación que enfrenta gran discriminación contra el pueblo musulmán, además de celebrar con ritmos africanos la gran influencia del continente madre en América Latina.

Igualmente, el nombre de Barranquilla sonó por todo lo alto gracias a Shakira, “en Barranquilla me quedo”, y Medellín con J Balvin, “Medellín, come on, Colombia”. Igualmente la salsa fue imperante sobre el escenario, donde los acompañantes de J-Lo fueron chicos de la agrupación Cali Swing Latino de Aguablanca, Cali. Al igual que una barranquillera bailó champeta junto a Shakira.

J-Lo empezó su performance con ‘Jenny From The Block’, desde una estructura que asemejaba el Empire State, para luego hacer un guiño a la crisis de quienes pasan la frontera indocumentados, mientras su hija cantaba “Let’s Get Loud” junto a niñas vestidas de blanco, algunas de ellas encerradas en jaulas.

“Mientras Muñiz cantaba, otros niños bailaban en estructuras en forma de jaula, una referencia sutil, pero un posible guiño a los miles de niños, la mayoría de los países latinoamericanos, que han sido detenidos en la frontera sur de USA“, escribió Erin Vanderhoof este domingo en Vanity Fair.

Igualmente, J-Lo salió con una gran abrigo que tenía por fuera de los Estados Unidos y adentro la de Puerto Rico, mientras cantaba junto a su hija, “Born in the USA” de Bruce Sprinsteen, un claro gesto de recordarle al gobierno Trump la pésima administración que ha tenido sobre la isla y el abandono del pueblo boricua luego de las catástrofes naturales que han tenido que vivir en los últimos años, además de un grandioso gesto a todos los dreamers e hijxs de inmigrantes indocumentados.

¿Ya te habías visto el medio tiempo del Super Bowl? Te invitamos a observarlo de nuevo, dándote cuenta que el gran poder que los mensajes de estas dos artistas y divas latinas le han dejado al mundo.

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