Acompañando a Daph D’Bones a unos de sus shows, que para mi percepción son bastante bizarros y reveladores, justo cuando empezó a sonar la canción Creep de Readiohead, la cual usó para su performance, logré conectarme con todo lo que ella intentaba transmitir.

Era como viajar al interior de mi ser y reconocer el monstruo que habita en mí y que quizás puede llegar a habitar en muchxs de nosotrxs; fue allí cuando pude comprender lo terapéutico que puede llegar a ser el drag.

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FOTO: Daph D’Bones

Ahora bien, ¿puede el drag convertirse en una herramienta terapéutica? 

Empecemos comprendiendo qué es el drag. Algunos autores coinciden en que la palabra drag viene de la abreviación del inglés “dress like a girl” o “dress roughly as girls” que surge a raíz de las representaciones teatrales antes conocidas como Burlesque Victorino, este tipo de teatro iba acompañado de música donde se resaltaban las diferentes connotaciones políticas y sociales a través de la comedia, la parodia y el uso de estereotipos; allí algunos hombres se apropiaban de roles sociales femeninos.

Visto desde de la teoría queer o cuir (en Latinoamérica ), que en su traducción al español podría ser teoría de “lo extraño” o “poco usual” como lo expone Judith Butler (1990), y donde se critican aquellos modelos sociales preestablecidos y relacionados con roles/identidad/género, así como la forma en que se imponen ante nuestros cuerpos.

Podemos así, ver el drag como una forma de expresar o mostrar lo raro, lo diferente, lo que no encaja en la heteronormatividad (leyes sociales de las diferentes formas de ser y expresarse, previamente establecidas e impuestas por el patriarcado) es decir, lo que incomoda a la sociedad y lo que genera malestar. 

Conversando con Danilo “Weilo”, quien desde hace 25 años habita el barrio Aranjuez del municipio de Medellín, que viene practicando este arte desde hace 7 años dando vida a su alter ego Daph D’Bones, comenta que su personaje es inspirado en algunxs artistas como, Marilyn Manson, Jeffree Star, Milk, Mark Jacobs, Alexander McQueen y Thierry Mugler.

Todo nace de un “desparche”, una obsesión por verse maquillado, lo que con el tiempo fue creando la necesidad de mostrar otras formas de ser en cada rincón de esta ciudad. No quedando conforme con el binarismo de género establecido tomó la decisión de hacer lo que le da la gana en cada uno de sus shows, mostrando lo erótico, lo monstruoso, lo obsceno, y en algunos momentos “la asquerosidad humana”, que como yo lo llamo son “nuestros demonios”, o al mejor estilo de Daph “tu peor pesadilla”

Dando entonces respuesta a la pregunta ¿puede el Drag convertirse en una herramienta terapéutica? Danilo dice:

“Para mi hacer drag, es un puente que me acerca a ser y/o hacer lo que no puedo o no soy capaz en mi cotidianidad, es un acto liberador el maquillarme y el salir vestido, además puedo mostrar aquellas pesadillas que me atormentaban desde pequeña”.

Desde mi punto de vista el drag de por sí es terapéutico. Representar un personaje, aquello que no nos atrevemos a mostrar a diario es una forma de vehiculizar o sublimar aquellas represiones inconscientes, generando bienestar mental y físico; además, esta forma de transgredir la norma se vuelve un acto político y artístico que sirve como instrumento para transformar imaginarios ante la sociedad, mostrando mundos diversos, mundos llenos de historias, esas historias no contadas, convirtiéndose en algo liberador como lo expresa Danilo.

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FOTO: Daph D’Bones

Así, veo en este arte la posibilidad de convertirse en una técnica valiosa en el área de la psicoterapia, siempre y cuando tengamos el acompañamiento de profesionales aportando elementos para mejorar la salud mental de las personas que lo quieran practicar de forma terapéutica.

Mi experiencia con Daph me ha ayudado a comprender que existen diferentes formas de ser y hacer Drag, todas válidas desde cada perspectiva en la que se quiera enfocar, pero me llama la atención la forma terapéutica con la que se puede llegar a hacer; si bien no es el objetivo principal de muchxs que hacen drag, el solo hecho de “treparse”, visibilizar ese “mierdero” que tenemos dentro, sin necesidad de herir a nadie, me hace ver el drag como algo que va mucho más allá de verse bonitx, como una conexión con nuestras sombras, intentando mostrar a un mundo enfermo sus propios síntomas.


Este artículo hace parte de un trabajo de redacción realizado por el autor resultado del Diplomado de Periodismo para la Diversidad: Historias No Contadas “Narrando desde otro punto de vista”, iniciativa creada por egoCity con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín y la certificación de CEDENORTE Institución Técnica, para la visibilización de los sectores poblacionales LGBTI de Medellín.

1 Comentario

  1. Treparse como acto político, desde lo asqueroso, desagradable, monstruoso, una libertad asumida que trasciende una sola forma de ser. por ello transita y grita.

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