Es la primera vez que Francisco se manifiesta tan tajante sobre el futuro de los eclesiásticos, que de acuerdo con los casos formalmente denunciados ante el Vaticano son al menos entre 4.000 y 5.000 en el mundo.

El Papa Francisco se pronunció con la siguiente sentencia: “No concederé nunca la gracia a los culpables de pederastia”.

Lo dictaminó el Papa Francisco recibiendo este jueves a los miembros de la comisión para la protección de menores que constituyó poco después de ser elegido. Ha añadido que, una vez probado que un eclesiástico es pederasta “será condenado sin posibilidad de apelación”.

Jorge Bergoglio ha explicado que “la iglesia ha tomado conciencia demasiado tarde” de la pederastia clerical y que no concederá nunca la gracia a los culpables “porque, hay que metérselo en la cabeza, se trata de un enfermedad”. “La persona que hace esto, sea hombre o mujer, está enferma, la pederastia es una enfermedad”, ha dicho, ilustrando lo que ha sucedido en muchos casos, en los que el eclesiástico acusado era trasladado de lugar y sus actos volvían a repetirse. “Hoy se arrepiente y sigue adelante, pero dos años después vuelve a caer de nuevo”, ha dicho el Papa.

Hablando sin leer ningún discurso preparado, Francisco ha explicado a los miembros de la comisión que “quien es condenado por abusos sexuales sobre menores puede dirigirse al Papa para obtener la gracia”, pero “yo nunca he firmado ninguna de estas peticiones y nunca las firmaré”. “Espero que quede claro”, ha subrayado, ilustrando que poco después de ser elegido firmó una sola gracia y que el interesado poco después reiteró el crimen. “No lo haré nunca más”, ha confesado.

Para explicar el retraso con el que la iglesia ha tomado conciencia del problema, Bergoglio ha dicho que “la vieja práctica de trasladar a las personas ha hecho adormecer las conciencias y cuando la conciencia llega tarde también llegan tarde los medios para resolver el problema”.

Respecto a las polémicas sobre si los casos de pederastia clerical deban ir directamente a los tribunales vaticanos, como han pedido algunos, o pasar antes por una investigación de la Congregación para la Doctrina de la Fe -máximo órgano sobre la ortodoxia católica-, Francisco ha dicho que ha optado por el sistema actual.

“Es algo práctico”, ha dicho el Papa, “porque así se esclarece bien” (se han producido numerosos casos de denuncias que después han resultado carecer de fundamento) y solo entonces el caso puede pasar a los demás “ministerios” para que el eclesiástico sea reducido al estado laical.

En su discurso, Francisco ha indicado tres pasos a seguir frente a cada caso. Primero “estudiar y clasificar el expediente”, aunque ha subrayado que muchos de ellos “no siguen adelante, están ahí…”. El segundo paso consistirá en introducir en la comisión que examina los casos “algún obispo diocesano”, porque ahora la mayoría de los miembros son canonistas (expertos en leyes eclesiásticas), pero así “existe siempre la tentación de los abogados de rebajar la pena”. “¡Viven de ello!”, ha exclamado el Papa.

La pederastia “es una enfermedad muy fea y antigua”, ha dicho Francisco, subrayando que hay que “seguir adelante con confianza”, porque si la cuestión es antigua “existen nuevas soluciones”.

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