En ‘Pequeños Woofs’, SCRUFF invitó al Festival CUÓRUM Morelia a hacer una selección de ocho cortometrajes LGBTI+ de habla hispana, para exhibirse en la aplicación durante un mes, desde el 15 de mayo de 2021.

Esta serie de cortometrajes, pone en las voces de cineastas queer, la preocupación por reinventar la representación y plasmar la multiplicidad de experiencias de los sectores poblacionales diversos en sus pasiones fugaces, el amor no correspondido y la necesidad de libertad.

¿Cómo serán estos Pequeños Woofs?

Por un lado una mirada llena de curiosidad a la intimidad gay reconocible en Latinoamérica a través del cruising: desde el Metro de la Ciudad de México (Línea 9), a las ruinas de una fortaleza militar en La Habana, Cuba (Batería) o en medio de la naturaleza de algún paraje argentino (La Disyuntiva). Y por otro lado, cortometrajes que nos adentran en el melodrama que nos hace sentir la tensión sexual que surge cuando no somos correspondidos por nuestro crush (En Color, Primavera).

Historias que muestran a mujeres cis y trans en movimiento constante, a través de quienes trabajan con su cuerpo (Albina), destapan las apariencias (Emilia) y luchan por su identidad (Thara). Una selección de cortometrajes que nos revela a una comunidad intensamente diversa y en cambio permanente.

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FOTO: Cortesía SCRUFF

THARA, retrato de una joven mujer trans, trabajadora sexual, en un barrio de Honduras devastado por la pobreza: Es el escenario perfecto para delitos de odio. Acompañada del amor de su madre, que resulta un escudo vital pero provisional, Thara es emblema de resiliencia y solidaridad.

La cinta representa una propuesta novedosa, mezclando documental con secuencias animadas cuya estética fluida y colorida contrasta con la rigidez de la mentalidad estrecha y cruel. Ante el trasfondo de odio, golpizas cotidianas, personas doblemente vulneradas por condición de migrantes, de disidentes sexuales, Thara camina las calles dilapidadas y las llena de luz y glamour.

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FOTO: Cortesía SCRUFF

En ALBINA se vislumbra otra invisibilidad—lo que se ve no se pregunta, y lo que se pregunta, tampoco se ve. Una escena extraída del imaginario del cine negro: las horas púrpuras de la noche, el submundo de la Ciudad de México, iluminado por el neón que anuncia hoteles de paso. El acto de procurar servicios sexuales desafía toda expectativa.  Este corto es una invitación a experimentar la incertidumbre y a redescubrir nuestro pulso del deseo.

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En otro espacio de apariencias engañosas, de hogares bien que subsisten de secretos ocultos, EMILIA, una invitada incómoda, resucita fantasmas del pasado: Un deseo truncado entre dos mujeres, un futuro descartado.

La invitada divaga en el recuerdo y en los espacios prohibidos de la casa de “gente bien”, descubre que los secretos encubren otros, que el prejuicio habita en todos, y que siempre existe un tabú que no nos atrevemos a nombrar.

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El ritmo veloz de sucumbir a una pasión se imprime en LÍNEA 9. Tavo Ruiz explora la extraña geografía del mundo subterráneo del metro. En el anodino espacio del transporte público, redibujado en las miradas furtivas y deseosas, se decodifican los gestos del coqueteo, se desfajan cuerpos, fantasías, inquietudes. En este tren, los pasajeros se desvelan. Disfrazar la realidad de fantasía abre dos caminos: en uno, el que juega al romance para satisfacer el impulso, y en el otro, el que siente el futuro deslizarse en el orgasmo inevitable. Restaurados a sus rutinas respectivas, un chico piensa en la próxima parada, el otro en una nueva ruta, más allá del universo de la línea 9.

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Naturalmente erótico. Un cuerpo en medio de la naturaleza levanta el teléfono celular hacia el cielo. Otro cuerpo camina agitado por un camino que se abre entre la vegetación. ¿Quién busca qué? ¿Quién busca a quién?

LA DISYUNTIVA propone un juego de desplazamientos en imágenes interpuestas de dos hombres cis rodeados de arbustos y cuyas siluetas se confunden en esta dinámica visual y sonora. Mientras recorren el camino, florecen emociones. Luego, la disyuntiva: «¿Aquí está bien?» y los cuerpos se disuelven unos con otros en un solo encuadre, como una respuesta que se desborda de pasión. Y en el cuerpo mismo de la imagen queda impresa la memoria del sexo intenso, efímero, y liberador.

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En PRIMAVERA una aventura de camping en un bosque suficientemente lejos del hogar, pero no lo suficientemente lejos del yugo de la sociedad, un dueto de amistades se desfasa por la esperanza del “algo más”. La tienda de campaña es preámbulo a un espacio de confesiones. Unos labios se desvían, y detonan violencia íntima y cruel. El bosque se torna frío y desolador habitado ahora por la distancia súbita entre mejores amigos. Luego un inesperado gesto de empatía, el intercambio de emociones arroja al momento de libertad. Los cuerpos semi-desnudos amanecen en otro despertar, cierran la brecha con un abrazo fraternal y la esperanza renovada del “algo más”.

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FOTO: Cortesía SCRUFF

Otro amor platónico, esta vez EN COLOR; educación sentimental con onda y coreografía. En tan sólo 15 minutos, el corto invoca las energías del musical hollywoodense—aquel género majestuoso que re calibra la sobriedad del mundo con atmósferas de posibilidad y ritmos que aceleran el corazón. La trama se desdobla en dos registros- el de la realidad inexpresiva de la adolescencia apática, ahogada en susurros, prejuicios, torpezas afectivas y aspiraciones de normalidad; y su lado b: Una explosión de corazones al estilo Busby Berkeley que contamina la fiesta casera, la cancha de basquet, los baños del gimnasio y el estudio.

De repente, el “ayudar con la tarea” promete un voluptuoso encuentro, la noche malacopa invita a desgreñarse y a hablar de corazón a corazón.  Los disfraces de la heterosexualidad anquilosada se desvanecen para sacar el camp que todos llevamos dentro.

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Si la presencia de cuerpos abunda en la mayoría de los cortos, en BATERÍA surge como presencia sigilosa, empañando el espacio—paredes que son testigo de encuentros clandestinos, breves, pero conmemorativos de la cultura de resistencia y la plenitud de la sexualidad.

En una antigua y decaída fortaleza militar en las afueras de la Habana, las pasiones dejan rastros. El cruising, el amor entre hombres, la vanguardia oculta que hace de las ruinas un espacio de eterna libertad.

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