Si bien estos momentos de aislamiento que nos ha tocado asumir por cuenta del COVID 19, han hecho que nuestra vida cambie de una manera vertiginosa, debemos ser conscientes que las medidas asumidas desde nuestros gobiernos locales y nacionales, han salido de lo improvisto, pues ninguno estaba preparado para afrontar una pandemia.

Hace poco, no menos de tres semanas, en Bogotá se adoptó, como medida preventiva para mitigar la salida indiscriminada en tiempos de cuarentena, la medida del Pico y Género; todo esto a consecuencia de que presuntamente la medida de pico y cédula no fue eficaz, ya que al parecer nos hace falta tener una vigilancia constante para acatar las normas y los deberes que como ciudadanos y ciudadanas tenemos con la sociedad.

Si bien, en un principio esto se puede ver como una ‘interesante’ iniciativa, que se adoptó en otras ciudades de nuestro país aunque se demostró su inviabilidad en Perú y Panamá, debemos conocer todo el contexto que, como población LGBTI+, nos afecta.

Puede existir la posibilidad que, para ti, esto de alzar la voz por una medida discriminatoria no es algo que impacte, a pesar de pertenecer a los sectores LGBTI+, incluso, puede que llegues a pensar que estamos formando un ruido por nada, pero debes tener claro que la discriminación hacia personas transgénero, ha existido y lastimosamente seguirá existiendo con o sin pico y género, lo que pasa es que en esta ocasión están más expuestas.

Durante estas semanas, hemos podido comprobar con nuestros propios ojos y a través de testimonios públicos por parte de víctimas de acoso, rechazo y formas violentas, que estamos aún en un mundo que piensa que el ser humano se divide solamente en dos géneros. Estamos sumergidos en una sociedad que aún cree en los estereotipos de lo que tiene que ser una mujer y lo que tiene que ser un hombre. Y es evidente la falta de capacitación en temas de diversidad como orientación sexual e identidad de genero por parte de las empresas, organizaciones gubernamentales, policía, entre muchos otros.

En este mundo en el que vivimos, aún estamos bajo un patriarcado heteronormativo que nos oprime como cultura, comunidad, pero sobre todo, como individuos libres de expresar nuestra identidad, sea ésta binaria o no binaria.

Esto no es una pelea de ahora en contra de la policía, que en lugar de proteger a las personas trans como ciudadanes que son, hacen actos de violencia en contra de elles; esta no es una situación en la que queramos llamar la atención, a pesar de que durante tantos años, aún no hemos llamado la atención que exigimos y tanto hemos necesitado.

Se trata de que, a pesar del coronavirus, saquemos lo mejor de nosotros, nosotras y nosotres no solo como individuos reconociéndonos como personas gais, lesbianas, trans, bisexuales… considero, muy a término personal, que debemos articularnos ahora sí como una comunidad LGBTI+ que está unida por el corazón y quizás no tanto por el individualismo. Como siempre lo he pregonado, de esta debemos salir juntes.

Este es un llamado no tanto a la lucha, aunque debería existir, sino más bien a la unidad. Quizás tú, que te reconoces como cisgénero y que nunca te habías puesto en los zapatos de tu semejante, puedes tomarte unos minutos y pensar que, si tú eres discriminado, qué le estará pasando en estos momentos de confinamiento y medidas tan machistas a una persona trans o, por otro lado, a una persona que no se reconoce como género binario, que quizás en estos momentos siente miedo de salir a hacer mercado o quedarse encerrada en su casa sin tener que comer.

El decreto del pico y género y las declaraciones de la alcaldesa Claudia López con respecto a permitir la identidad de género, no son garantía de que, en circunstancias actuales, se respeten los derechos humanos, en especial de las personas no binarias; puede que incluso le dé más poder al policía, vigilante o trabajador de la seguridad privada machista, homofóbico, transfóbico, a fomentar actos de violencia y airearse con el poder de decidir quien sale o quien no, quien entra o quien no.

Hemos luchado mucho y ganado tanto, como para dejar que nos hagan para atrás. Soy consciente que aún nos falta mucho, pero de esto es que hay que aprender.

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