Tras un previo ataque con arma de fuego, Andrea Gómez enfrenta ahora el rechazo social por parte de los padres de familia en una institución académica.

En la institución educativa La Inmaculada en Tuluá, Valle del cauca, Andrea Gómez se desempeñaba como docente de literatura  en quinto grado de primaria, un cargo que le otorgó la Secretaría de Educación temporalmente para cumplir la incapacidad de una de las profesoras de planta, pese a que su trabajo no se veía implicado por su vida como persona trans, los padres de familia de los estudiantes que iban en su curso, se niegan rotundamente a permitir que ella siga impartiendo la enseñanza a sus hijos.

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FOTO: Juan Bautista Díaz /eltiempo.com

Este es el primer caso que se registra de una docente que se reconoce como persona trans ante sus alumnos y personal educativo, hecho que llegó hasta los padres de familia, quienes lo hicieron inmediatamente público al tomar la decisión de alegar el hecho de que la docente tenía “muy confundidos y traumatizados a nuestros hijos” ante la Secretaría de Educación y exigieron una respuesta de sanción contra la docente, quien no podría continuar ejerciendo su profesión allí.

Dado que es la primera vez que ocurre en un colegio un hecho tan significativo de discriminación como éste, no se tomaron repercusiones a gravedad por parte de la institución, pero se releva a la profesora de su cargo como suplente para ser ocupado por otra colega en el mismo tiempo en que sucedieron los hechos, así podrían resguardar el derecho a la educación de los estudiantes y proteger la integridad de la docente ante cualquier agresión física o verbal que pudiera surgir, esto atendiendo a los requerimientos exigidos por los padres de familia, Según indica Wilinton Rodríguez, secretario de educación municipal.

“Se están violando los derechos de niños y niñas porque ellos deben ver que la realidad tiene varios matices y parte de ello es su profesora. Asimismo, se están violando los derechos de la profesora porque la están excluyendo a razón de su identidad de géneroGermán Humberto Rincón Perfetti, abogado demandante, dijo a El Espectador

Andrea Gómez, quien ha dictado clases alrededor de 5.000 niños en el casco rural vallecaucano por un poco más de 24 años, realizó los trámites para el cambio de su sexo en el 2015, y afirma que ese renacer le ha permitido vivir bien consigo misma pues no se identificaba con quien era desde sus 16 años de edad. Hoy con 58 años, su familia, esposa y tres hijas, apoyan su transición, asegurando que juntas emprenderán una lucha para hacer valer sus derechos.

FOTO: elmundo.com
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