No entiendo porque ahora que no tengo pareja siento culpabilidad del sexo casual.

Después de probar el sexo con amor, te queda gustando. De hecho, debo admitirlo, el sexo es delicioso y, en mi concepto, es aún más rico cuando lo haces con ganas, pasión y amor.

Parezco ser el “raro” entre los homosexuales por la extraña preconcepción de “promiscuidad” que venden ligada a nuestra orientación sexual. En los hombres, y más en los gays, se espera que tengan todo el sexo que puedan.

Hace poco estaba sin ganas, sin deseos, sin pareja y sin buscarlo llego un poco de sexo a mi vida. Era un hombre apuesto, simple, sin muchas pretensiones serias, y directo a lo que quería de mí.

Pasaron mil preguntas en mi cabeza ¿seré tan poco interesante que solo le sirvo para sexo y ya? ¿Y si quiere iniciar la relación desde lo sexual y luego iniciar algo estable? ¿Y si sólo tenemos sexo y ya?

A la final tuve relaciones con aquel hombre. No sentí nada extraordinario, tuve muchas dudas al actuar y me llene de cucarachas la cabeza. Sentimientos que se apoderaron de mí de manera pronunciada una vez culmino el coito ¿Culpa?

Algunos definen la culpa como un sentimiento negativo que nace tras haber transgredido una norma ¿Qué norma? Aún no tengo claro, pero sentí culpa, incomodidad e inmoralidad por haber ejecutado un acto sexual consensuado pero sin sentido.

Tuve un dejà vu, regresé mentalmente aquel momento en el que buscaba sexo, en que fui promiscuo, una etapa por la que pasamos todos alguna vez, que se disfruta, sobre la cual no siento culpa, pero si siento que debió ser más consciente, debí prepararme y practicarlo de forma más saludable, pero al fin y al cabo es una etapa.

Somos hijos de una cultura donde la moralidad sexual prohíbe y, en la mayoría de los casos, restringe y elimina el placer. Culpas innecesarias sobre algo que es mío.

Tuve la oportunidad de conversar, hace un tiempo con Claudia Zuleta, la hermana de León Zuleta, uno de los precursores del movimiento gay en Colombia. En un concepto que comparto con Claudia, el Harvey Milk criollo. Ella me contó la historia de su hermano y como se convirtió en uno de os primeros en expresar públicamente “ESTE CUERPO ES MÍO” y como hablaba sin tapujos de nuestra apropiación sexual.

Leyendo a la sexóloga Yoshi Alcalá en Internet, decía “El miedo es algo que se presenta como consecuencia de la falta de responsabilidad en la sexualidad”. Así que deduzco que no es malo lo que siento, y es un mecanismo de defensa ante el evitar el regreso a la promiscuidad.

Seguiré sintiendo culpa, pero es mi cuerpo. No sé si quiera tener sexo sin sentido, pero tampoco sé cuanto tarde en llegar mi príncipe azul.

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