Este texto hace parte de una recopilación de historias realizadas por su autor bajo el nombre: NO SOY UN NOMBRE NORMAL.


Las calles de los barrios repletos de casas y apartamentos, los escritorios en las oficinas y las ventanas de los buses en el transporte público esconden historias de hombres reales. De esos que lejos de los preceptos y de la monotonía que puede representar ser un hombre hecho y derecho, de buenas costumbres, “ejemplar”, cuentan sus propias historias desde una masculinidad que se inquieta, se reconstruye y edifica nuevas maneras de alteridad, de amor propio y de supervivencia.

¿Quiénes son esos hombres a los que intentan prohibirles botar pluma en la disco, a los que han señalado de enfermos, fueron desterrados e intentaron matar a patadas y arrebatarles el alma? Son ellos, se sienten cómodos en su piel cicatrizada, tienen nombre e historia.


Creador del proyecto artístico, Unión Latina, Yoiner Machado es un hombre suave pero poderoso, un artista al que lejos de preferir las letras, lo que más le gustaban de los libros y cartillas del colegio, eran los dibujos. 

Empezó bailando en las fiestas familiares animado por sus tías y el baile se volvió su guía y su respuesta. Creció en Manrique en los años en los que Medellín fue considerada la ciudad más violenta del mundo, él mismo fue víctima de esa violencia, pero era tanto el amor por la danza, que se convenció que sobreviviendo podía cambiar su historia y transformar la de lxs demás a través del arte. 

Dice Yoiner en su testimonio:

“Cuando yo iba a mi casa tenía problemas, cuando iba al colegio todo el mundo me señalaba, cuando estaba en la calle me molestaban. Pero cuando llegaba al baile me aplaudían y admiraban. Ahí empecé a amar lo que hago”. 

La resurrección 

Tenía 17 años y salía del colegio cuando dos pelados lo abordaron y uno lo abrazó por detrás y le preguntó que qué sentía saber que se iba a morir ese día. En esa época los muchachos se mataban entre sí entre los 14 y 17 por una razón que ni ellos, ni él mismo comprendía. Después se enteró que el problema era cruzar las fronteras delimitadas en su barrio como plazas para vender droga: los diferentes combos, para marcar su territorio, mataban a los pelados, les quitaban sus tenis o guayos y los lanzaban a los cables de luz, como símbolo de que los demás debían cuidarse de pasar por ahí.

Imaginó sus zapatos colgados en los postes de luz. Ya antes había visto los zapatos de sus amigos y compañeros de colegio y pensó, “ésta vez me tocó a mí”. Lo molieron a palazos. Le dijo a Dios: “no puedo creer que yo vaya a morir aquí en este momento”, y entonces se respondió a él mismo:

“Tú no vas a morir acá, vas a hacer las cosas grandes que dijiste que vas a hacer”. 

Arrancó a correr con una mano quebrada y una rodilla que no reaccionaba porque también se la habían roto, aunque la sensación era más bien de haber volado. Cayó desplomado frente a un grupo de señoras y cuando abrió los ojos estaba en Medicina Legal, el médico no se explicó cómo logró correr con la rodilla así y le dijo que estaba vivo de milagro

Pero la muerte le llegó después, cuando el mismo médico le dijo que no podía volver a bailar. Eso para él fue una sentencia:

¿Cómo no iba a volver a bailar si la danza era su vida? 

Volvió a su casa en silla de ruedas, devastado y lamentándose de su tragedia. Admite que fue egoísta.

“Las tragedias lo vuelven a uno así, uno se convence que es la única persona en el mundo que está pasando por una cosa así”, anota. 

Unión Latina 

¡Pero se repuso rápido! Su mamá lo alentó y le dijo que tenía que recuperarse porque estaba destinado a dirigir el grupo de baile del que hacía parte, y así fue, volvió con más ideas, con más carácter y dispuesto a morirse si era necesario, pero haciendo lo que amaba. Lxs muchachxs le pedían y le daban vitalidad: creó nuevas coreografías, les enseñó con mayor poder y cuando lograban bailar la pieza como se los había pedido, era él mismo quien estaba bailando a través de ellos

Y eso es Unión Latina para él: un cuerpo que conquista personas a través del arte y la danza. Uno con alma propia que lo hace sentir parte de un todo y el todo mismo a la vez, pues cuando unx de lxs muchachxs tiene dolores, angustias o penas, es él a la vez quien las tiene. Por eso les pide que sean felices, que triunfen y que se salven porque cuando cada uno de ellos es feliz, triunfa y se salva, es él mismo quien es feliz, triunfa y se salva.

Para Yoiner y su entorno, el arte y la cultura fueron dos factores claves para resistir los impactos devastadores de la violencia. De la mala experiencia le quedaron las secuelas de una rodilla rota que lo hace caminar cojo, pero sus sueños no cojean:

Unión Latina hace parte del recorrido turístico de transformación “Do, re, mi”, en el cual a través de un flashmob, lxs bailarinxs sorprenden a los turistas que llegan a verlos en las calles del Barrio Manrique. 

Han sido campeones mundiales en varias categorías y concursos de Tango, Salsa y diferentes ritmos urbanos y tropicales, han hecho parte de importantes eventos de talla mundial como la Conferencia Internacional sobre Ciudades del Aprendizaje y en la edición del 2018 de Colombiamoda, la feria de moda más importante del país, cerraron el desfile de J Balivn x Gef con una de sus coreografías.

yoiner machado unión latina
FOTO: Procolombia

El acoso 

A Yoiner lo acosaron por su aspecto físico, pero hoy se siente agradecido con el rumbo que tomó su vida. Comprende que la vida lo hizo perfecto como es, para reponerse, sanarse, reinventarse y ayudar a lxs otrxs a transformar también sus propias vidas. 

Una lucha reivindicativa, porque lejos de la norma, lo que busca entre sus muchachxs son cuerpos diferentes, el de la gordita, el del flaquito, el del alto, el de la bajita, cuerpos amables que confirmen que la danza es amor, porque la danza hace que quieras tu cuerpo, cuerpos animados con los que se puede crear el mundo de todxs, y esa es justamente su lucha y su lección: aprender a convivir con más personas, a sentir y reconocer al otrx. 

En sus propias palabras:

“Estar bailando con otra persona hace que entiendas que las cosas se logran con los demás, no se logran solx. Es muy importante vivir, pero es más importante vivir con más personas”. 


Este artículo hace parte de un trabajo de redacción realizado por el autor resultado del Diplomado de Periodismo para la Diversidad: Historias No Contadas “Narrando desde otro punto de vista”, iniciativa creada por egoCity con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín y la certificación de CEDENORTE Institución Técnica, para la visibilización de los sectores poblacionales LGBTI de Medellín.

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