«A quién le importa lo que yo diga», «¡Sobreviviré!, buscaré un hogar»… podría citar infinitas letras de otras canciones súper conocidas por la comunidad LGBT, cantadas por la diva predilecta de cada quién, desde «Express Yourself» de Madonna hasta «Born this way» de Lady Gaga (guiño). Cuando escuchamos esos himnos, interpretados por el rango vocal de Christina Aguilera en «Beautiful», o «I Will Survive» de Gloria Gaynor, «Firework» de Katy Perry, y al investigar lo que dicen las letras, sencillamente se nos eriza la piel.

Observo que una  enorme cantidad de hombres gay tienen gran predilección por una diva, una mujer que canta la historia de sus almas sufridas. En mi caso, Laura Pausini fue la que me acompañó en las tribulaciones de mi adolescencia y juventud temprana. Dicen que la música es el lenguaje universal, pero ¿Son estas artistas las únicas intérpretes de las vivencias de los hombres gay? ¿Hay hombres que canten y se inspiren desde nuestras perspectivas?

La respuesta no parece obvia, pero es Sí. Sin embargo, en el presente cantantes hispanohablantes que sean visiblemente gays, y que escriban historias gays sin la opresión de una compañía disquera, son súper invisibles en los medios masivos de comunicación, y encontrarlos en Internet es una tarea de investigación. Me obsesioné con esto hace muchos años, cuando empecé a trabajar en discotecas gay y noté la increíble falta de representación de cantantes gays… y noté cómo la música soez, mundana y heteronormativa, misógina y vandálica (¿A qué género me estoy refiriendo? ¡Jaja!) se apropiaba cada vez más del precioso tiempo que pasaba en la discoteca. Ese «lenguaje universal» nunca lo entendí, nunca contó mi historia.

Con el debido respeto por todos los gustos musicales, pues todos somos diferentes, debo decir que hay una tendencia mayoritaria, que ha sido alimentada forzosamente a través de nuestros oídos, ojos y nuestras gargantas, por todas las emisoras de radio, televisión y canales de Internet, bajo el auspicio de grandes disqueras e inversores que entienden que la música es un gran negocio. Pero hay infinitos talentos independientes desconocidos, que están produciendo canciones y vídeos impresionantes, donde la visibilidad es una norma, la diversidad es un cánon y en muchas ocasiones, el talento vocal es superior al de ciertos artistas que tienen decenas de millones de reproducciones en Youtube.

No es mi intención polemizar… sólo quiero destacar que lo mejor que podríamos hacer desde la comunidad LGBT, es tratar de enaltecer a los artistas LGBT, ¿No es cierto? Dicen que el arte modela la sociedad, pues ¿Cómo sería la sociedad latinoamericana, si fuera completamente normal ver besos entre hombres en los vídeos musicales en HTV? Por citar sólo un ejemplo, vean este video del argentino Patricio Arellano, «Nuevo Sol».

Cuando descubrí el «GayMusicChart» en Youtube en el 2014, que se produce desde Francia, sentí una refrescante satisfacción, porque alguien estaba realizando la necesaria investigación en la astronómica cantidad de vídeos que hay en ese portal. Antes de eso sólo pude coleccionar muy escasos vídeos, que atesoraba como niño que encuentra la barajita* difícil del álbum. Pero el GayMusicChart no se dedica únicamente a encontrar vídeos de hombres gay, sino que tiene representación lésbica, bisexual, Drag y trans. Y desde artistas con estética convencional con voces angelicales, hasta artistas Kitsch y Trash con estridentes gritos y vídeos de locura, de todo el planeta. Oh, ha sido una experiencia educativa increíble.

Mi colección creció constantemente,  pero para exhibir estos vídeos en las discotecas en las que trabajaba, tenía que hacer remixes. Es una tarea que he hecho con pasión desde el año 2013 en mis tiempos libres. Lamentablemente, mi pobre Venezuela ya estaba sufriendo la involución de un proceso de destrucción desde la casta política de Hugo Chávez y sus herederos, y tuve que postergar la exhibición por muchos años.

Heme aquí en Medellín, Colombia, y me ha llegado la oportunidad de hacerlo, con el auspicio ¡Nada más y nada menos que de EgoCity! Así nace «LGBT+ Club», un streaming que iniciará muy pronto a través de esta magnífica plataforma. Espero poder hacer justicia, y enaltecer el trabajo de los artistas que he disfrutado por todos estos años sólo a través de mis audífonos, para compartirlos con el mundo entero. Y que ustedes disfruten tanto como yo.

*En Venezuela, se le llama “barajita” a las estampillas de los álbumes de colección.

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