El insólito caso se presentó en Buenos Aires con la decisión de los jueces Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués, quienes redujeron a la mitad en la Cámara de Casación, la condena de seis años que había recibido el violador de un niño de 6 años, Mario Tolosa, dirigente de un club de fútbol infantil en la localidad de Vicente López.

El fallo dicta lo siguiente: “Es por ello que creo que –ausente toda otra imputación referida a un torcimiento del desarrollo sexual del menor–efectivamente el imputado ha tenido para con este infortunado niño comportamientos lascivos, pero a la luz de todo lo dicho y sobre todo en virtud de que la figura excogitada reclama que el abuso sexual haya resultado en concreto gravemente ultrajante. Me afecta al respecto una insondable duda que tiene por base esa familiaridad que el niño ya demostraba en lo que a la disposición de su sexualidad se refiriera. En todo caso y a esa corta edad, transitaba una precoz elección de esa sexualidad ante los complacientes ojos de quienes podían (y debían) auxiliarlo en ese proceso”.

A lo que se refiere el fallo, es que el menor había sido previamente abusado por su padre, además de llevado al travestismo por el mismo, todo bajo el consentimiento de su madre. Razón por la cual, a su parecer, no era un acción “gravemente ultrajante” para el niño.

El caso ha generado fuerte controversia en el país, tanto que están pidiendo la renuncia de Piombo, a lo cual un periodista de diario argentino el Clarín se entrevistó con el juez, el cual le respondía con evasivas o contradiciendose.

“Si a mí me violan una vez, ¿ya la segunda es menos grave?”, le cuestiona el periodista. “Todo depende, puede haber otras circunstancias”, responde el juez, “Esa experiencia había dejado en el menor una huella de travestismo, de una conducta que realmente teníamos que tener en cuenta en un proceso cuyo objeto procesal es juzgar a una persona, no el menor, no la sociedad, no al padre, sino a un persona que cometió actos impúdicos con el menor con posterioridad”.

Además, frente a la pregunta si le parecía justa o no la condena dada al abusador, Piombo afirma que: “Para mí es justo. ahora la tutela del chiquito no nos impor… no es nuestra”, momento en el cual el periodista lo confronta y le dice que “no le importa, está clarísimo”, y el juez cierra con lo siguiente: “Es que la Ley me lo dice”.

De igual manera, los argumentos a favor de la reducción de la pena fueron refutados por una tía del menor, quien salió a los medios a desmentir la versión oficial de los hechos. “Estamos indignadas porque son mentiras que el nene tiene inclinaciones homosexuales. A él le pasaron cosas, pero otras. Sus padres lo abandonaron cuando tenía 8 meses y quedó bajo el cuidado estricto de mi mamá. Es mentira que lo violó su padre, quien está preso por abusar sexualmente de otro menor, pero que no tuvo contacto con el nene. Siempre lo crió mi mamá sola y ahora mi sobrina es quien tiene la tutela. El padre lo abandonó cuando tenía 4 meses y después cayó preso y no lo vio más”.

¿Qué sucede en este caso? Hasta el momento, no se ha aclarado la verdad, pero se sabe, por otro lado, que los mismo jueces ya habían reducido la pena a otro violador en el 2011. En esta ocasión, dos chicas de 14 y 16 años, fueron abusadas por el pastor de su comunidad; pero el juez sentenció que como eran parte de una comunidad de bajo nivel social donde se aceptaban las relaciones desde edades bajas, era justo cambiar la condena del hombre.

Aunque, ambos jueces siguen en sus puestos oficiales, la decana de la Facultad de Derecho de la Universidad del Mar del Plata, María del Carmen Ortega, terminó el contrato que Piombo tenía como profesor de cátedra, como debía ser ¡Este caso es indignante y degradante no como comunidad LGBT, sino como seres humano íntegros que merecemos ser protegidos!.

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