La gastronomía satisface tus deseos más profundos, eleva tu mente y deleita los sentidos, cautivando y enamorando, llevando al límite tus capacidades organolépticas.

La exploración del gusto solo puede equipararse con las percepciones generadas en la misma piel. La concepción humana del placer trasciende el tiempo y procura permanecer en la memoria cultivando una constante búsqueda hedonista.

Y es que preparar alimentos es uno de los más antiguos y loables oficios. Qué sería de los mortales sin el placer supremo de satisfacer sus ansias de alimento, de detener el hambre voraz que aparece sin avisar, de calmar las ganas propias de la carne.

Entonces todo aquel que ha desarrollado su habilidad para cocinar se convierte en un ser humano único y excepcional con un altísimo valor agregado, pues de solo esta capacidad, se derivan un sinnúmero de beneficios que se traducen en una mejor calidad de vida para el mismo cocinero y para todas las personas de su entorno.

Los alimentos que consumimos se convierten, de primera mano, en la fuente más importante de energía, en ese impulso vital que nos mueve, son el combustible para que este hermoso cuerpo pueda llevar a cabo todas las funciones necesarias, caminar, respirar, sentir. Es tal la importancia de lo que ingerimos que incide en nuestro estado de ánimo, en la manera en la que pensamos, el modo en el que percibimos el mundo.

O acaso ¿quién se libra de un mal rato a causa de un apetito muy prolongado? A nadie le gusta sentir hambre y la mejor solución no es tomar el teléfono y pedir un domicilio, esperar… La mejor manera para satisfacer una de tus necesidades de primer nivel es aprender a cocinar, así querido amigo que, si eres uno de los que por mucho tiempo ha huido del cuchillo y el fogón, llego la hora de dar el primer paso, de sacar el chef que tienes en el pecho, es el momento de experimentar y arriesgarte a crear.

Las bondades de preparar alimentos van más allá de su valor nutricional, o de todo lo que nos podemos ahorrar en dinero si tenemos buen desempeño en el fogón. A muchos seres se les conquista justo ahí, en la pancita, en el estómago, el lugar donde toda la magia comienza a surtir efecto. Eso que creíste que eran mariposas, era hambre o una satisfacción después de haber probado un plato muy delicioso, inolvidable, como el sabor de esos labios que te provocaron.

El sistema digestivo el mismo que compartimos todas las personas, no tiene género, religión, raza, ni condición social. Aliméntate bien y llénate de energía para salir y conquistar al mundo entero.

Para egoCity es motivo de orgullo presentar un nuevo espacio (Débora), en el que el conocimiento de las artes culinarias será el protagonista, creamos un lugar de interacción para acercarte a ti, querido lector, algunos de los principios básicos que se deben tener en cuenta a la hora de cocinar.

Illustrations by Angie Wang

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