Una comunidad radicalista armada LGBT busca su defensa en el sur de California, esperan que las nuevas generaciones “salgan del clóset armados”.

FOTO: breitbart.com
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En los días posteriores al ataque en el club gay Pulse, de Orlando, Florida, Jonathan Fischer quiso hacer algo para contribuir con la seguridad. Por ello dio inicio en West Hollywood al grupo Pink Pistols, una agrupación nacional de armas y orientación LGBT.

Es un contraste de reacción sobre el suceso ante la mayoría de activistas y organizaciones LGBT que respondieron a la matanza de Orlando pidiendo al un mayor control de armas.

En respuesta, algunos bares gay como Abbey en West Hollywood, reforzaron su seguridad. El mismo día del ataque en Orlando, el desfile anual del orgullo gay en Los Angeles se vio sacudido por la detención de un hombre fuertemente armado que se dirigía al evento.

Activistas homosexuales sostienen que armarse no es la respuesta adecuada. “Algunos dicen que se necesita de un arma para protegerse. Nosotros estamos en desacuerdo”, aseguró Rick Zbur, director ejecutivo de Equality California. “No queremos vivir en un mundo donde tengamos que estar armados para vivir nuestra cotidianidad”.

El interés en Pink Pistols se ha incrementado desde el ataque en Orlando, y nuevas sedes se abrieron en todo el país, entre ellas la de West Hollywood, y otra en North Hollywood. Recibieron tal apoyo por parte de los entrenadores de tiro, muchos de ellos heterosexuales, que el sitio web de Pink Pistols tiene ahora un mapa que lista a los instructores progay (o gay friendly) en cada estado:

El grupo Pink Pistols ha recibido una respuesta mayormente negativa. Centros LGBT le han específicamente prohibido a la agrupación el uso de sus instalaciones.

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La organización data de 2000, cuando el autor y periodista gay Jonathan Rauch escribió un artículo para Salon.com donde convocaba a las personas homosexuales a “formar grupos de tareas con pistolas rosas (Pink Pistols), sacar su licencia para portar armas y proteger a sus comunidades”. “No todas las personas homosexuales necesitarán llevar armas, siempre y cuando los atacantes de los gay no sepan precisar quiénes sí las portan”, escribió Rauch.

Pink Pistols y otros grupos LGBT que han impulsado un mayor control de armas citan la violencia contra las personas homosexuales como razón para sus puntos de vista dispares.

La solución está en desarmarlos para luchar a través del amor.

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