Una pareja de lesbianas fue agredida y detenida en Hawaii por darse un beso en una tienda de alimentos.

Courtney Wilson y Taylor Guerrero son una pareja de lesbianas que están demandando a la ciudad de Honolulu y al agente que las agredió el pasado mes de marzo. En el segundo día de su viaje en Hawaii, la pareja fue detenida a raíz de un altercado con un policía homofóbico que las vio besarse mientras estaban en una tienda de alimentos.

Al parecer, a Bobby Harrison, policia que estaba fuera de turno pero mercando en uniforme, no le gustó que la pareja de Los Ángeles caminara cogida de la mano y se diera un beso en el almacén. Según la denuncia que replicó ABC, el agente les gritó “que lo hicieran en otro lado”.

Wilson contó que en sus dos años de relación se han acostumbrado a estas reacciones y como ese día, intentan no ponerles atención. Pero cuando el policía insistió que las sacaran de la tienda e incluso las agarro de la cintura, la situación se complicó.

Mientras que Wilson llamaba al 911, el hombre les gritó que ellas no sabían comportarse y “no conocen la diferencia entre un motel y una tienda de alimentos”. Su novia intentó meterse en medio de los dos, pero el policía la empujó, lo cual ocasionó que Guerrero se cayera y accidentalmente lo pateara en el acto.

“La situación se tornó en una agresión física”, dijo Wilson, quien además recibió un golpe en la cara.

Al final terminaron esposadas por los mismos agentes que ellas habían llamado. La pareja pasó tres días en la cárcel y tuvieron que utilizar el dinero de sus vacaciones para pagar la fianza de 1.300 dólares y la promesa de quedarse en Honolulu hasta la fecha del juicio, que había quedado para cinco meses después.

Sin dinero, Wilson y Guerrero sobrevivieron este tiempo limpiando alquileres de vacaciones y durmiendo donde pudieran: casas de familias, amigos, extraños e incluso un refugio de vagabundos y un parque.

En últimas el tribunal desestimó el caso penal contra ellas y el departamento de Policía de Honolulu inició una investigación contra Bobby Harrison, quien lleva trabajando en la institución por 26 años y a pesar de los hechos sigue como un oficial activo, igualmente la pareja está demandado a la ciudad por los perjuicios ocasionados.

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