Ya que mayo es internacionalmente reconocido como el mes en contra de la discriminación desde hace ya algunos años, ahora queremos recordar un caso de hace muy poco que no puede olvidarse en el silencio.

El 26 de abril, una mujer trans fue apaleada por unos menores de edad en la ciudad Pinar del Río, al occidente de Cuba, mientras caminaba por el parque Roberto Amarán de dicha localidad junto a sus amigas. Yosvani Muñoz Robaina fue trasladada a las 2 de la mañana al policlínico Pedro Borras, falleciendo una hora después.

Este tema despertó inevitablemente la discusión sobre la constante homofobia en el archipiélago cubano, sobre todo por el constante silencio con el cual respondieron las autoridades ante las quejas de la comunidad LGBT de la isla y los rumores que se levantaron en la localidad.

Su madre, Berta Robaina le informó a los medios que el siguiente fue el informe que le dio la policía, “cuando terminaron la autopsia sobre las seis de la mañana, me informaron que la pedrada que le causó la muerte no fue la de la cabeza, como se creía, sino una que le impactó en el bazo y literalmente se lo reventó, produciéndole una hemorragia interna. Se quedó sin sangre”. Fue enterrada al día siguiente del fatal hecho, 27 de abril.

Según informes policiales, al realizar la búsqueda de los agresores, se logró apresar a tres adolescentes, de los cuales, dos de ellos son los mayores sospechosos, según su madre: ”uno tiene 13 años y el otro 17, este último es el que me han dicho que confesó haberle dado la pedrada fatal”.

Entre los testigos de los hechos se encuentran las amigas y amigos de Yosvani, sin embargo no han dado sus versiones de los hechos, ni piensan declarar ante las autoridades según se ha mencionado por parte de la comunidad y la madre de la víctima “muchos tienen miedo, aunque en el velorio y el entierro estuvieron a mi lado, pero aquí nadie quiere problemas… Los entiendo, porque todos ellos son discriminados y tienen miedo, lo mismo en los trabajos, que en la calle, en donde quiera y eso no es justo, eso tiene que cambiar” ¡Un fuerte llamado por un cambio social más que necesario!

Aunque Berta Robaina, aún trataba a su hija como parte del género masculino, le reclama constantemente a la justicia actuar realmente en contra de los hechos, no solo por la memoria de su hija, sino por toda su comunidad, lamentando que no sólo murió una mujer trans; falleció un buen hijo parte de una familia, donde era quien veía por su madre de más de 50 años y su única compañía en una casa de bajo costo, en las cercanías del Reparto Cuba Libre, frente a la Fábrica de Piezas de Repuesto.

Otras formas como solían decirle a Yosvani Muñoz Robaina, era “La Eterna” y “La Invicta”, gracias a la fuerte lucha que había llevado contra su diagnóstico de VIH, lo cual le había causado varias recaídas, siempre logrando reponerse, según sostiene su madre “tenía unas tremendas ganas de vivir. Lo que es la vida, como batalló contra la enfermedad y mira cómo muere, de una pedrada”.

Que en paz descanse, una víctima más de la transfobia ¿Cuántas más para poder comprender que en realidad lo que necesitamos es simplemente amar?

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