Tengo que decirte algo. Tengo mucho para darte. Tengo VIH.

Por: Anónimo*

Quiero contarte algo muy importante, no quiero que hables. Quiero que te dispongas solamente a escucharme y que toda tu atención esté en mí, por lo menos los siguientes minutos. A no juzgar y abrir tu corazón, porque en este momento lo haré yo contigo.

Esto es muy importante para mí, son algunas personas las que lo saben, y lo saben porque he decidido que sean parte de ese aspecto de mi vida.

Siempre me he preguntado en qué momento es que debo hacerlo, porque siempre será importante para mí hacerlo. Muchos esperan un tiempo o que pasen algunas situaciones para dar ese paso. Hoy quiero hacerlo porque si estás en mi vida es por una razón, y tal vez esa razón sea el amor.

Hace algunos años me diagnosticaron VIH, un día cualquiera, de un mes cualquiera, en un año cualquiera; desde eso, todo ha sido un sube y baja de emociones que no te imaginas, una lucha conmigo mismo de forma tremenda, pero sobre todo, un aprender a seguir viviendo, a resignificar mi vida y darle un sentido distinto, darle más valor a todo lo que hago y amo.

VIH
Ilustrador: Alejo Díaz -Instagram: @alejolio_

Un año después comencé a tomar los antirretrovirales, que son el tratamiento, unas pastillas que debo tomar todos los días por el resto de mi vida. Lo que hacen ellas es ayudarme a estar bien y así mismo poder mantener bien y cuidar lo que me rodea, mi familia, mis amigos, mi pareja, mi vida profesional, etc.

Te cuento esto por varias razones. Siempre me pregunté, y no te niego que me sigo preguntando, cuál es el momento correcto o indicado para hacer esto, como ya lo había mencionado al comenzar estas líneas, pues decírselo a alguien que me gusta no es nada fácil, te juro que no he dejado de pensar en cómo sería este momento y más porque sin saber que estaríamos aquí y ahora, y sin saber que pasaría entre nosotros, desde ese día en que tuvimos nuestra primera cita, supe que por alguna razón, era contigo con quien quería estar; no he dejado de pensar en esta conversación.

Te lo tengo que confesar, he pasado horas mirando al techo en mi casa, pensando y pensando qué pasará cuando lo hablemos y bueno, estamos aquí.

Si bien es algo que no oculto, tampoco lo cuento a todos; no es mi tarjeta de presentación y no tendría porqué serlo, es algo que hace parte de mí y se lo cuento a quien yo quiera. Y obvio que me puse a pensar mucho en cómo contarte, más que eso, en la manera cómo tal vez tu reaccionarias al respecto. Y quiero que lo hablemos, porque me parece importante conocer qué sabes y qué piensas sobre esto.

Pero si aún con lo que te cuento, tú quisieras seguir estando aquí conmigo, aclarando que no quiero y jamás voy a querer que estén conmigo por pesar, por compromiso o por un ‘cómo le digo que no’, para nada, para mí las cosas son como son, y esto me ha enseñado que el rechazo hace y hará parte de mi vida, aunque sea uno de los mayores miedos que cada día me agobian, pero eso no hace que demerite lo importante y valioso que soy.

Estoy seguro que el VIH no es lo único que me define, no es lo único que hace parte de mí y de lo que quiero compartir con alguien, justo por eso me he mostrado como soy, como siento, como hablo, como quiero, como me importas y como te he hecho parte de mí.

YO SOY MÁS. Soy malgeniado, impaciente, perfeccionista, sensible, llorón, buen amigo, detallista, doliente de problemas ajenos, comelón, trabajador, amante de mi familia, y alguien que vive con VIH. Sí, eso también soy.

Hay una canción de Rozalén, una cantante española, que habla de ella al enamorarse de una persona positiva, cuenta una pequeña historia de cómo el interés por el otro, el gusto, y en su momento el amor, se convirtió en la razón de ser de su vínculo, así ella, con esa pasión, le canta: “Te digo que te quiero con tu suerte, con tu mierda, con pasado, con presente, con o sin enfermedad y tú no ves que quiero seguir comiéndote a besos…”, que bonito es darse a vivir un amor donde te estremezcas por lo que es la otra persona, con esas verdades que te hacen querer.

Quiero que sea ahora, ahora porque estás en mi vida, ahora porque quiero una historia contigo, ahora porque no me quiero limitar a sentir por ti y junto a ti. No pretendo obligarte, presionarte, amarrarte, secuestrarte, ni amordazarte, a menos que quieras -guiño-.

Estoy seguro, por lo menos en este momento de mi vida, que contigo quiero compartir miles de cosas, que esos muchos o pocos días quedarán guardados en mi memoria y en mi corazón, como los días en que no guardé silencio, sino que afronté mi realidad con la persona que me gusta, sin pensar o saber que iba a pasar, entregando por completo mi sentir, sin importar si lo perdería todo, o se ganaría el corazón de un hermoso ser humano.

Así mismo, quiero que tú te preguntes si quieres asumir esta pelea, si quieres subirte a este cuadrilátero y darle golpes al miedo, al temor, pero también al amor, a la confianza y a una relación, compartiendo conmigo una historia de altos y bajos, de alegrías y penas, de amor y desamor, que podamos seguir caminando juntos para llegar a eso y a mucho más.

Miles de preguntas se te podrán ocurrir y tenlo por seguro que aquí estoy, para resolver con todo el respeto y amor cada una de ellas.

Te has ido convirtiendo en alguien importante, especial, de mirada y sonrisa hermosa, sabes que mereces un amor que te haga feliz cada día. Gracias al universo por este momento que es nuestro y por esa conexión que sentimos y que debía llegar justo ahora para no temer, para no negarnos, sino para permitirnos sentir y vivir cada día sin miedo, sin duda, vivir completo, te quiero vivir completo…

*La persona que realizó este texto solicitó permanecer anómina.


Este artículo hace parte de un trabajo de redacción realizado por el autor resultado del Diplomado de Periodismo para la Diversidad: Historias No Contadas “Narrando desde otro punto de vista”, iniciativa creada por egoCity con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín y la certificación de CEDENORTE Institución Técnica, para la visibilización de los sectores poblacionales LGBTI de Medellín.

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