En la edición del pasado lunes 29 de junio de El Universal de Venezuela se debía haber publicado una columna titulada “Libres e Iguales”, que denunciaba la falta de protección estatal de los colectivos LGBT del país latinoamericano, escrita por Rafael Garrido, abogado y activista venezolano por los derechos humanos.

Acorde a información de Sin Etiquetas, la Red de Apoyo de Justicia y Paz, organización no gubernamental de la que hace parte Garrido y por la cual tienen un apoyo habitual en el diario, recibió una respuesta del periódico a última hora con la simple excusa de que “necesitamos que el artículo sea reemplazado por otro, pues, según la línea editorial del diario, el tema en cuestión no se está tratando”.

La columna realiza un paneo general de los derechos, o la falta de derechos, de las personas gay, lesbianas, bisexuales y trans en Venezuela, quienes son víctimas de crímenes de odio en sus principales ciudades, sabiendo que adicionalmente no cuentan con derechos como el matrimonio, la adopción y la libertad de identidad, ni de género.

A continuación les presentamos un aparte del escrito:

“Según datos de Venezuela Diversa, entre los años 2008 y 2013 se cometieron 17 homicidios a personas trans y gays en la ciudad de Caracas, en los estados de Vargas y Miranda. Los cadáveres de las víctimas mostraban signos de tortura, múltiples heridas con arma blanca, objetos contundentes en la cabeza e impactos de bala, lo que permite inferir que hubo ensañamiento con los cuerpos, algo característico de los delitos de odio.

El proyecto de ley sobre matrimonio civil igualitario presentado en enero de 2014 sigue sin discutirse en la Asamblea Nacional, y a diferencia de países como Ecuador o Colombia, tampoco existe la posibilidad de uniones de hecho para parejas del mismo sexo. Así las cosas, las parejas homosexuales no tienen derechos en Venezuela, ni siquiera las parejas que han formalizado sus uniones en países en donde es posible hacerlo.

La identidad de género aún no se reconoce como derecho en Venezuela, de modo que las personas trans no tienen la posibilidad de asumir sus identidades tal como se autoidentifican. La exclusión de las personas trans les impide tener acceso a la educación y a empleos, dejándoles muy pocas opciones, como el trabajo sexual en las calles, donde son muy vulnerables y sufren violencia frecuentemente”.

Preocupa que no sea la primera vez que El Universal se niega a publicar una columna del mismo autor. En marzo del presente año, el periódico tampoco publicó el artículo titulado “Prejuicios y sexodiversidad en la policía”, a propósito de las declaraciones homofóbicas del diputado venezolano Freddy Bernal sobre los funcionarios homosexuales.

Garrido afirma que se siente “indignado y ofendido” con las acciones del medio, que se está excusando en “la línea editorial” para invisibilizar las problemáticas LGBT.

“El Universal cambió de propietarios el año pasado, así que infiero que a los nuevos propietarios no les interesa el tema LGBTI. Hasta antes de la venta de ese diario, era posible publicar artículos sobre estos temas, y yo mismo escribí algunos artículos que fueron publicados en su momento. Este año ya ha pasado un par de veces, por lo que concluyo que es una política sostenida del diario, que se escuda en la “línea editorial” para encubrir la homofobia y la transfobia”, declara el columnista.

Aunque el mismo Garrido no considera que esto sea una situación general en los medios de comunicación venezolanos, sí piensa que “aún falta mucho para que los medios asuman una actitud respetuosa e incluyente de las diversidades sexuales y de género. La protección legal a personas LGBTI en Venezuela es mínima, y si estos temas no se debaten y se someten a la opinión pública, las luchas del movimiento LGBTI se debilitan”.

En el siguiente enlace puedes leer la columna completa de Rafael Garrido.

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