La familia de Alan Turing, el legendario matemático que ayudó a resolver el código enigma Nazi y a acelerar el fin de la Segunda Guerra Mundial, está liderando una campaña para perdonar a casi 50.000 hombres que fueron condenados de “indecencia agravada” bajo las leyes anticuadas que prohibía las relaciones homosexuales en Inglaterra.

Turing, cuya historia inspiró la película ganadora del Oscar, The Imitation Game, fue condenado de indecencia en 1952. Fue químicamente castrado y dos años después, a los 41 años de edad, murió en un aparente suicidio, después de morder una manzana con cianuro.Mientras que a Turning le ofrecieron el perdón Real en 2013, los activistas argumentan que la Reina debió haber extendido la medida para que incluyeran a todos aquellos que fueron afectados. Se estima que unos 15.000 hombres que fueron condenados bajo esa ley, siguen vivos hoy en día.

“Para ser honesta contigo, me parece totalmente lógico y obvio que todas estas personas fuesen perdonadas”, le dijo Rachel Barnes, la sobrina de Turing, a VICE. “No entiendo por qué solamente sacaron el nombre de Alan Turing de un sombrero, cuando simplemente le pudieron haber dado a todo el mundo el mismo trato”.

El 23 de febrero, los miembros de su familia enviaron una petición con más de 500.000 firmas a 10 Downing Street, la dirección del Primer Ministro británico, pidiéndole que perdonara a los 49.000 hombres que fueron similarmente perseguidos por su homosexualidad. La petición afirma que “esta ley intolerante les trajo a estos hombres no solo una vergüenza injustificada, sino además daños físicos y mentales horrorosos, encima de años perdidos de encarcelamiento injusto”.

Entre los 49.000 perseguidos está Oscar Wilde, que fue acusado de indecencia en 1895 y sentenciado a dos años de trabajo forzado.

Una carta abierta firmada por Benedict Cumberbatch, cuya interpretación de Turing en The Imitation Game le ganó una nominación al Oscar por mejor actor, dijo: “las leyes homofóbicas de Inglaterra hicieron que las vidas de generaciones enteras de hombres homosexuales y bisexuales fuera totalmente intolerable. Está en las manos de los jóvenes líderes de hoy, y eso incluye al duque y a la duquesa de Cambridge, reconocer esta marca en nuestra historia y no permitan que siga ahí”.

Un portavoz de Kate y William dijo que la propuesta era una cuestión que debía ser considerada por el Gobierno y que la pareja no haría ningún comentario público.

Cuando Turing, frecuentemente llamado el “padre de la computación moderna”, fue condenado por indecencia agravada en 1952 (después de tener un romance con un hombre de 19 años) le dieron dos opciones: encarcelamiento o un “tratamiento” que consistía en la castración química. Turing escogió la segunda opción. Rápidamente se encontró recibiendo inyecciones de una hormona femenina sintética que le causó impotencia y ginecomastia (hinchazón del tejido mamario).

“Ahora me metí en el tipo de lío que siempre supe fue una posibilidad para mí”, escribió Turing, en una carta en 1952 dirigida a un amigo y un compañero matemático Norman Routledge, antes de declararse culpable frente a los cargos de indecencia”. “Sin duda saldré de todo esto como un hombre nuevo, pero quién, aún no lo sé… sinceramente tuyo en la angustia, Alan”.

Y para adicionarle un gran insulto al daño que le hicieron, también le quitaron sus guardaespaldas y su equipo de seguridad, poniéndole fin a su trabajo gubernamental de alto rango.

Efectivamente, como resultado de la ley de Secretos Oficiales, que obligaba a Turing a un silencio juramentado sobre su trabajo en Bletchley Park, su contribución a la guerra fue desconocida hasta después de dos décadas de su muerte. Hasta los papás de Turing no sabían que su hijo se había inventado el “bombe”, una máquina electromagnética que ayudó a descifrar los códigos enigma de Alemania.

El ex Primer Ministro Winston Churchill luego dijo que Turing “hizo la contribución más grande para la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial”.

Los esfuerzos parlamentarios para perdonar a Turing empezaron en 2009. Ese mismo año, el Primer Ministro Gordon Brown emitió una “disculpa inequívoca” por la “espantosa manera como [Turing] fue tratado”, pero el ministro de justicia de Brown, Lord McNally, rechazó las solicitudes de anular la sentencia bajo el argumento de que Turing fue “debidamente condenado ante lo que en ese momento era un delito criminal”.

El esfuerzo fallido desató una discusión mucho más amplia acerca de la conveniencia y la viabilidad de que el Gobierno perdone estas condenas históricas. En 2009, el gobierno británico tenía suficientes antecedentes para argumentar su caso. Por ejemplo, más de 300 soldados con neurosis de la guerra y que fueron fusilados por ‘deserción del puesto’ o por ‘cobardía’ y semejantes ofensas durante la Primera Guerra Mundial, fueron perdonados en masa en 2006.

En 2013, Turing por fin fue perdonado bajo la Prerrogativa Real de Misericordia que hace la Reina Isabel. Pero ese perdón fue específico para el famoso matemático y no hacía mención alguna a los miles de otros hombres que se vieron obligados a tener destinos similares.

Uno de esos hombres fue el ex capitán de ejército Billy Clegg-Hill, quien murió en 1962 mientras estaba en una “terapia” médicamente supervisada para curar la homosexualidad, que le ordenó un juez británico luego de su arresto por indecencia. Como parte de su terapia, le mostraban fotografías de hombres desnudos y simultáneamente le inyectaban una droga que induce el vómito llamada apomorfina. “La idea era obligarlo a que asociara a los hombres desnudos con estar enfermo”, le dijo su hermana a BBC. “Sin embargo, a los doctores se les pasó que debían darle líquidos, y murió a causa de un paro cerebrovascular por culpa de la deshidratación”.

Turing fue sentenciado bajo la sección 11 del Acta de Enmienda del Código Penal Británico de 1885. La manera en la que el acta está escrita es muy vaga, pero básicamente ‘indecencia agravada’ se puede interpretar como cualquier acto sexual entre dos hombres, que no alcanza a ser sexo como tal.

Según el matemático de la Universidad de Oxford Andrew Hodges, que escribió la biografía de Alan Turing, las cortes británicas desataron una “oleada de persecuciones” por indecencia agravada en 1951, cuando Winston Churchill, que en el momento tenía 76 años, fue elegido como Primer Ministro conservador. “El principio de la década de los 50 fue un periodo donde los homosexuales, como un grupo minoritario que debieron no ser señalados, se volvieron una problemática pública”, Hodges le dijo a VICE.

Hodges añadió que los políticos británicos estaban, en este momento específico, muy inspirados en Norteamérica, que había empezado su propia campaña Macarthyista contra los homosexuales en la década de los 50. Los gays y las lesbianas en Estados Unidos eran considerados susceptibles al chantaje, y por ende a la seguridad nacional. Durante el llamado “Terror Lila”, muchos homosexuales o supuestos homosexuales fueron despedidos de sus trabajos y obligados a renunciar a sus trabajos gubernamentales.

El sexo homosexual fue despenalizado en Inglaterra y en Gales en 1967. E incluso en ese momento, los actos sexuales sólo eran legales si se llevaban a cabo entre hombres de 21 años de edad o mayores. En 2001, la edad de consentimiento finalmente fue reducida a los 16 años de edad para los hombres; la misma norma aplicaba para los heterosexuales.

Hodges le dijo a VICE que en el momento del arresto de Turing “él pensaba que la ley de indecencia agravada iba a cambiar. Tomó el tema como una ridiculez”.

Pero mientras tanto, y muy inusualmente, dice Hodges, Turing “hablaba de su sentencia lo más libremente posible en el laboratorio de computadores…”, incluso cuando la gente se sentía incómoda con el tema, él no sentía vergüenza.

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