Antes de 1991, el año en que Colombia estrenó Constitución Política, existían leyes que atentaban contra toda libertad humana.

Una de estas era el delito de ser homosexual, como queda evidenciado en el capítulo IV, artículo 323, de los Abusos Deshonestos, dictado en el Código Penal Colombiano.

“El que ejecute sobre el cuerpo de una persona mayor de diez y seis años un acto erótico-sexual, diverso del acceso carnal, (…) estará sujeto a la pena de seis meses a dos años de prisión. En la misma sanción incurrirán los que consumen el acceso carnal homosexual, cualquiera que sea su edad.”

Pero fue gracias a la naciente constitución que la población LGBTI dejó de ser delincuente, solo por el hecho de existir. Específicamente los artículos 13 y 16 dan cuenta de esto, respectivamente:

“Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.”

“Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad sin más limitaciones que las que imponen los derechos de los demás y el orden jurídico.”

Si bien estos dos artículos no fueron la solución a los problemas de exclusión, violencia y segregación hacia las personas de la población LGBTI, ya que todavía se debe insistir, a través de diferentes fallos de la Corte Constitucional, sí se puede considerar como el primer paso a las libertades individuales, abriendo una pequeña ventana al reconocimiento de una población que es íntegramente diversa.

Así pues, a continuación se presentan cuatro relatos de diferentes personajes que, antes del 91, ya vivían una sexualidad diversa, en medio de vicisitudes que, tras el propio reconocimiento de su identidad, debían luchar contra el rechazo, la discriminación y la persecución, porque así lo dictaba la ley y la moral.

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ILUSTRACIÓN: Tom Jellet


Esta serie de contenidos hace parte de un trabajo de redacción realizado por el autor resultado del Diplomado de Periodismo para la Diversidad: Historias No Contadas “Narrando desde otro punto de vista”, iniciativa creada por egoCity con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín y la certificación de CEDENORTE Institución Técnica, para la visibilización de los sectores poblacionales LGBTI de Medellín.

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