El Celta Femenino quiere romper los estereotipos y buscar la integración social.
Son cinco jóvenes que sueñan con ser figuras del voleibol y jugar con la selección colombiana. Desde hace meses emprenden una lucha cuyo fin es ser aceptadas en las competiciones del departamento de Cundinamarca, y sobre todo en la capital, Bogotá.
“Estamos buscando caminos legales para poder jugar torneos oficiales. Hemos pasado cartas petitorias a la Liga de Voleibol de Cundinamarca pero nunca nos han respondido”
— María Paula, integrante del equipo Celta
En 2004 Rubén Acosta, presidente de la Federación Internacional de Voleibol (1984-2008), anunció que no serían aceptados los cambios de sexo en los campeonatos organizados por sus federaciones asociadas.
Sin embargo, años después el Comité Olímpico Internacional (COI) recomendó a sus federaciones admitir a deportistas transexuales sin exigirles, como hasta entonces, que se extirparan los órganos que definen su sexualidad a la hora de nacer.
La condición para los hombres que quieren competir con mujeres fue mostrar un nivel de testosterona inferior a 10 nanogramos por mililitro de sangre. En las mujeres los niveles normales van de 3 a 9,5 nanogramos por mililitro de sangre y en los hombres de 30 a 120 nanogramos.
No obstante, entrenadores, especialistas, e incluso jugadoras, consideran que las transexuales siempre les llevarán una ventaja física por su mayor estructura ósea y muscular.
Las hormonas nos debilitan pues el crecimiento de las glándulas mamarias genera dolor.
La capitana del Celta aseguró que el consumo de estrógenos disminuye gradualmente la fuerza física de quienes nacieron varones.
Esperamos que pronto estas campeonas, logren superar las barreras del género y el sexo, para así poder competir en las grandes ligas y que nos traigan un triunfo a nuestra población.


















